La conmovedora historia de Elías: Tiene 15 años, vive en Chile pero estudia en Argentina mientras cuida a su padre ciego

La de Elías Delgado Miranda es una historia de esfuerzo y superación que trasciende fronteras. El joven vive en Paso León, del lado chileno, pero siempre estudió en la localidad argentina de El Manso, en…

jueves 11/11/2021 - 23:28
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La de Elías Delgado Miranda es una historia de esfuerzo y superación que trasciende fronteras. El joven vive en Paso León, del lado chileno, pero siempre estudió en la localidad argentina de El Manso, en Río Negro. Por la pandemia, todo se vio dificultado y hoy no puede ingresar a la Argentina porque, por cuestiones burocráticas, no podría volver a entrar a Chile, y no quiere dejar solo a su padre ciego de 63 años y los animales que cuida.

Las fronteras marcadas por los mapas dejan de existir cuando los propios pobladores se lo proponen. Así sucede en todo el mundo y también en Argentina y Chile, que comparten el paso internacional de Río Manso, donde se puede cruzar de un país a otro a pie.

Elías Delgado Miranda lo solía hacer seguido. El joven vive en el paraje El León, de Chile, pero estudió toda su vida en la localidad argentina de El Manso, a 33km de su hogar, en Río Negro.

La primaria la cursó en la Escuela N°213, y la secundaria la está haciendo en el CET 35, también de El Manso. Sin embargo, hace dos años que no puede asistir con normalidad por la pandemia. Es que en principio la frontera entre ambos países estaba cerrada y tanto Gendarmería como Carabineros vigilaban que las medidas se respetaran sin importar situaciones particulares.

Fue así que en El León quedaron sin la posibilidad de abastecerse el lado argentino, puesto que es una localidad más cercana a nuestro país que al otro lado de la Cordillera.

Para graficar, no hay caminos que vinculen al paraje con otras localidades chilenas, y la única pasarela para cruzar el Río Manso fue derribada por el clima y aún no fue reparada. Por estos días dependen de un helicóptero de Carabineros que cada cierta cantidad de días trae relevos y, aprovechando ese viaje, también transporta víveres y medicamentos para los habitantes de la zona.

El paso internacional Río Manso. Sin muros, pero con fuerte presencia de Gendarmería y Carabineros. (Foto: Noticias del Bolsón)

A todo esto, Elías no podría tampoco asistir a un colegio chileno: el más cercano le queda a 3 días a caballo por la Cordillera, y estudiar en las ciudades más grandes de su país no le es para nada viable económicamente.

Por este motivo, la única posibilidad para continuar con sus estudios era el CET 35 de El Manso, que no pisa hace 2 años. Cada 15 días sus maestras se acercan a la frontera para entregarle las notas de sus trabajos y entregarle nuevos para hacer. También le facilitan recursos que no consigue con facilidad en el lado trasandino.

El joven de 15 años podría pasar a la Argentina para estudiar, pero no le permitirían ingresar nuevamente a su país, y “no puedo dejarlo mucho tiempo solo en el campo”, explicó el niño.

“Por suerte me fue bien en matemáticas y educación física, una materia que me gusta mucho. Una lástima, porque me encanta el fútbol y no lo puedo jugar. Es más, todavía no conozco a mis compañeros de curso. Hoy me escribieron una carta y solo tenemos contacto por WhatsApp. La última vez que estuve fue en 2018, cuando terminé la primaria en la escuela 213”, añadió el jovencito nacido en Bariloche, pero radicado en El León.

Elías tarda horas para acercarse a la frontera entre ambos países y que le entreguen las notas de sus exámenes y le den nuevas tareas para hacer. Aún así, tiene muy buenas notas y es felicitado por sus profesores. (Foto: Noticias del Bols´ón)

Aspira a “aprender cosas sobre las vacas y las ovejas, con las que estoy siempre en contacto. Para hacer las tareas, hay temas que busco en Google porque no tengo a quién consultar”. Es que él se encarga de cuidar al menos 15 vacas y otros animales en el campo que tiene con su padre de 63 años, que posee discapacidad visual, por lo cual no puede dejarlo solo por mucho tiempo. Según detalló, “quisiera poder ir a clases de lunes a viernes, me puedo quedar donde mi abuelo, y volver a mi casa los fines de semana”.

Su sueño en estos días es poder conocer a sus compañeros, quienes le envían cartas y se contactan vía WhatsApp muy de vez en cuando. Quiere al menos poder verlos en la frontera, que tiene una rústica tranquera pero está fuertemente vigilada por fuerzas armadas de ambas naciones. “No sé si podremos abrazarnos, pero sería lindo conocerlos y compartir un rato. Claro, para eso seguramente harán falta permisos especiales y cuestiones burocráticas, pero lo cierto es que acá siempre tuvimos más ayuda de Argentina que de Chile”, reflejó.

LA TRAVESÍA PARA ESTUDIAR

De seguro que si Elías tuviera la posibilidad de ir al colegio de lunes a viernes como debería como todo niño, no faltaría ni una vez. Es que ni las distancias ni el clima lo frenan para continuar con sus estudios.

Para llegar hasta el punto de encuentro, el paso internacional Río Manso, tiene que esperar un bote que lo ayude a sortear el curso hídrico siempre caudaloso y desde allí caminar otra media hora hasta la tranquera, donde la guardia aduanera impide el paso.

Por su parte, el profesor Alejandro Vautier valoró “el esfuerzo de nuestro estudiante, quien trabaja en el campo diariamente, cuida a su papá y además pone el tiempo necesario para hacer las tareas. Tiene muy buenas notas y ya ha promocionado a segundo año. Salvo en épocas invernales, donde el clima complica los caminos, tratamos de asistirlo y ayudarlo cada dos o tres semanas viniendo hasta el límite. Igual está en contacto con los profesores vía WatsApp, a través de una trayectoria de acompañamiento”.

En contraste, no dejó de remarcar lo vital de la presencialidad. “Vernos a la cara y conocernos es importante. Ojalá mejore la situación sanitaria y se abra pronto la frontera para que todo se normalice, toda vez que la historia de El León y El Manso es la misma. Es una línea divisoria demasiado fina y la mayoría de sus habitantes son parientes”, destacó, demostrando que la frontera solo la trazan los mapas.

Los habitantes de El León tienen mayor afinidad con la Argentina que con su propio país. Claro, las distancias son más cortas y los caminos mucho más viables. Además, no existe distinción de nacionalidades entre los pobladores de los pueblos fronterizos. (Foto: Noticias del Bolsón)

No solo Elías, sino también el pueblo entero de El León tienen la esperanza de que la frontera se abra para volver a la normalidad. Promesas no faltaron, pero en los hechos todavía no hay buenas noticias.

Están a casi 130km de El Bolsón, la urbe importante más cercana, pero esa distancia es más corta y más fácil de sortear que la que tienen con las localidades chilenas. Allí conseguían víveres y todo lo necesario para llevar a cabo su vida cotidiana en el paraje que tiene 50 habitantes.

Nadie pierde la esperanza de volver a la normalidad, pero sienten que no son escuchados. Tanto del lado argentino como del chileno requieren con suma urgencia la apertura y libre circulación entre ambos países al menos en esa zona. El León, como reflejó Elías, recibe más ayuda de Argentina que de su propio país, que incluso es el que imposibilita que pobladores como el jovencito de 15 pueda ingresar nuevamente al territorio chileno tras pasar para la Argentina.

Será tarea de las autoridades evaluar los casos particulares y permitir a los 50 habitantes de El León dejar de depender de un helicóptero para tener recursos básicos, y además, garantizar el derecho universal de la Educación para Elías y sus pares.

Con información e imágenes de Noticias del Bolsón

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