La canasta básica para un jubilado cuadriplica el haber mínimo

El valor de la canasta aumentó un 38% en doce meses, por encima de la inflación general. El haber mínimo solo cubre el 24,2% del costo de vida, mientras que las PNC y PUAM cubren menos del 20%. Los detalles, en la nota.

viernes 02/10/2026 - 16:02
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La canasta básica de los jubilados trepó a $2.090.646 en octubre, superando en más de cuatro veces el haber mínimo que se ubica en $505.748 (contabilizando el bono extraordinario). La cifra muestra una profunda brecha entre los ingresos previsionales y el costo real estimado para cubrir las necesidades de una persona mayor.

El valor registrado pasó de $1.514.074 en octubre de 2025 a $2.090.646 un año después, lo que refleja un aumento del 38% en doce meses, ubicándose por encima de la inflación general. En comparación con marzo, el incremento acumulado alcanzó el 14,58%.

El indicador elaborado por la Defensoría de la Tercera Edad y la Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología mide el costo de vida de los adultos mayores en la CABA, el GBA, Córdoba, Rosario y Mendoza. La metodología adapta la estructura del Indec para sobreponderar las categorías críticas de la tercera edad, como medicamentos, servicios y vivienda.

El detalle

El rubro de salud y medicamentos se consolidó como el principal componente del gasto para los adultos mayores, demandando $518.708 mensuales. La estimación contempla una canasta representativa de fármacos de consumo habitual y pondera los esquemas de cobertura y descuentos vigentes en farmacias según la obra social o cobertura médica del afiliado.

Por su parte, alimentos demanda un desembolso mensual de $457.742, mientras que el gasto estimado en vivienda insume $364.969. Este último concepto contempla los costos asociados al mantenimiento de un inmueble propio, el pago de un alquiler o la situación habitacional de aquellos adultos mayores que residen en residencias o pensiones.

La composición restante del costo de vida de los adultos mayores abarca los consumos cotidianos: los servicios públicos e impuestos de la vivienda demandan $177.079 mensuales, seguidos por los productos de limpieza e higiene del hogar ($130.509), el transporte urbano ($129.589), los artículos de cuidado personal ($125.000) y las actividades de recreación ($124.800). En el extremo inferior se ubica el gasto en vestimenta, con un presupuesto asignado de $63.250.

Cabe subrayar que, en conjunto, alimentos ($457.742), medicamentos y salud ($518.708) y vivienda ($364.969) demandan un total de $1.341.419, explicando cerca de dos tercios del costo total de la canasta básica previsional.

La brecha con los ingresos

El informe contrasta el valor de la canasta básica previsional con los ingresos reales que perciben los adultos mayores. Los jubilados y pensionados que cobran el haber mínimo recibirán en octubre un total de $505.748 (monto que incluye el bono extraordinario).

Frente a una canasta estimada en $2.090.646, dicho ingreso apenas alcanza para cubrir un 24,2% del costo de vida mensual calculado, representando menos de una cuarta parte de las necesidades básicas de la tercera edad.

Existe una brecha aún más profunda en el caso de las personas que perciben prestaciones no contributivas. Las Pensiones No Contributivas (PNC) por Invalidez y Vejez se ubican en $375.023 (incluyendo el bono), representando apenas un 17,9% del costo de la canasta básica. A su vez, la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) asciende a $418.598 con bono, cubriendo un 20% del costo de vida estimado.

La PUAM cobra un protagonismo cada vez mayor ante el cierre de las moratorias previsionales para quienes no alcanzan los 30 años de aportes. Un informe técnico de la Subsecretaría de Seguridad Social proyecta una transformación estructural del sistema: la cobertura de la PUAM pasará de representar el 3% de los beneficios previsionales en 2025 al 38% hacia 2050, alcanzando el 48% para 2085.

Un panorama cada vez más complejo

En ese marco, la Defensoría de la Tercera Edad destacó que dichos montos se encuentran significativamente por debajo del nivel de indigencia establecido en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el cual se ubica en $903.930.

“No es que los jubilados sigan estando mal, es que están cada vez peor y no hay perspectivas de que la situación se revierta”, aseguró el informe. Asimismo, el documento agregó que una importante proporción de adultos mayores se ve obligada a continuar en el mercado laboral, con frecuencia en condiciones de informalidad y precariedad, o a recurrir a subsidios estatales e intermediación asistencial para poder subsistir.

En esa línea, el último reporte del Indec arrojó que la pobreza entre las personas de 65 años y más alcanzó el 14,8% en el primer semestre del año, registrando el mayor incremento relativo entre los grupos etarios.

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