El Globo igualó sin goles en la ida de la final de la Copa Sudamericana. Abila contó con una serie de chances, pero no las logró cristalizar en la red. La revancha se jugará dentro de una semana en la altura de la capital colombiana.
Globo con poco aire. Ahora tendrá que inflarse y volar bien alto justo en los 2600 metros de Bogotá, dentro de una semana. Porque en la ida de la final de la Sudamericana, Huracán no pudo hacer la diferencia en casa, con un Ducó colmado por sus hinchas. 0-0 ante Independiente Santa Fe, mejor plantado para la revancha. Con todo para definirlo de local. ¿Habrá milagro para el Quemero?
Huracán arrancó con la iniciativa, mediante la posesión del balón. Sin embargo, con el correr de los minutos, careció de profundidad e ideas para romper la última línea de los colombianos. Lentamente, luego de presentarse como un equipo largo que apostaba a los pelotazos, los visitantes empezaron a tocar, amigándose con la pelota y generando peligro: como el remate de Angulo que dio en el travesaño y otro tiro de Seijas envenenado.
Tras un cierre de primer tiempo desconcertado y con un remate de Abila por arriba de los tres palos como situación más nítida, Huracán salió de cierto letargo y, si bien no brilló en su juego, apretó en el inicio del ST. Con mayor voracidad, con el propio Wanchope como estandarte con una serie de remates. Uno de ellos, bien contenido por Zapata que se colaba en el primer palo.
En los minutos restantes, el partido fue perdiendo peso. Con un Huracán abusando de los mismos recursos -buscar al siempre laborioso Abila- y una visita bien parada, aunque algo más cautelosa que en el primer tiempo. Independiente se aferró el empate y logró su cometido ante la resignación del dueño de casa. Lo dejó en cero y se llevó a Colombia un gran resultado.
¿CÓMO SE DEFINE? En caso de igualdad durante los noventa minutos, habrá alargue. Y de persistir el empate, se ejecutarán penales. El gol de visitante no tiene incidencia en el resultado global.
