El reciente secuestro de seis huevos de choique durante un operativo de Gendarmería sobre la Ruta Nacional N° 3, volvió a poner en foco una de las problemáticas ambientales más severas de la región: el saqueo sistemático de nidos en la estepa. El conductor involucrado, que llevaba el cargamento oculto debajo del asiento, quedó inmediatamente supeditado a una causa judicial, lo que deja en evidencia el estricto accionar de la justicia chubutense frente a los delitos ambientales.
El choique (Pterocnemia pennata), un ave emblemática del territorio provincial, atraviesa hoy una situación de extrema vulnerabilidad. La histórica presión antrópica, sumada a la caza furtiva, mermó drásticamente sus poblaciones en estado silvestre. Según detallan los especialistas en fauna autóctona, la recolección de sus huevos —que resultan atractivos por su gran tamaño, superando muchas veces los 700 gramos— impacta de manera directa y destructiva en las tasas de reproducción natural, empujando a la especie al borde del colapso demográfico.
Ante este escenario crítico, la provincia sostiene una postura tajante. La Ley Provincial XI N° 10 de Conservación y Manejo de la Fauna Silvestre establece como principio innegociable que la fauna es un recurso natural del Estado y prohíbe sin excepciones cualquier intervención que altere el ciclo reproductivo de los animales. Queda vetada la caza, el hostigamiento, la tenencia y la comercialización clandestina de especies nativas sin habilitación oficial.
El resguardo normativo se amplía y especifica aún más con la Ley XVII N.º 60, diseñada exclusivamente para blindar al choique. En su artículo 11, la normativa enumera las conductas penadas, inhabilitando a cualquier ciudadano a capturar, trasladar o tener ejemplares y huevos provenientes del medio silvestre. En la práctica, esto marca un límite claro: hallar un nido en pleno campo no otorga bajo ninguna circunstancia el derecho de llevarse su contenido ni de incubarlo de manera particular.
Quienes deciden ignorar estas disposiciones se enfrentan a un duro revés en los tribunales. El hallazgo de ejemplares o huevos durante los controles viales de rutina activa de forma automática la intervención del Ministerio Público Fiscal y de la Dirección de Flora y Fauna Silvestre de Chubut. Los infractores no solo sufren la pérdida del cargamento incautado, sino que enfrentan causas penales directas por atentar contra el patrimonio natural y se exponen a severas sanciones económicas.
