El 6 de octubre, el pequeño Isaías partió desde Chubut rumbo a la capital para continuar con los controles de su patología crónica. El traslado se concretó tras superar una serie de obstáculos administrativos que demoraban la atención de los especialistas.
El pequeño Isaías fue diagnosticado con Síndrome de Noonan y Schwannomatosis, una compleja condición que lo obliga a atravesar internaciones, estudios y derivaciones frecuentes.
A través de un escrito en redes sociales, la madre del menor expuso el desgaste que enfrentan las familias del interior al gestionar autorizaciones de salud. «La salud no puede quedar atrapada en la burocracia», expresó al detallar la necesidad de reclamar ante el sistema.
El objetivo de la iniciativa es visibilizar esta realidad a nivel nacional. «Quiero llevar formalmente la historia, exponer las dificultades que atravesamos para acceder a tratamientos, equipamiento, derivaciones y atención especializada, y visibilizar también la realidad de otras familias de Chubut», detalló semanas atrás, remarcando con firmeza el espíritu de su pedido: «No pedimos privilegios. Pedimos derechos. Pedimos ser escuchados».
Tras asegurar el viaje sanitario de su hijo, la familia anticipó que su próximo gran objetivo en la lucha es llegar al Congreso de la Nación. El propósito es visibilizar a nivel nacional las barreras burocráticas que padecen los pacientes para acceder a tratamientos de alta complejidad.
Finalmente, la madre agradeció el respaldo de la comunidad y la difusión en los medios locales. «Esta vez no ganó la burocracia, ganó el derecho de un niño», concluyó.
