Luego del violento ataque armado contra un joven comerciante en el barrio La Floresta, la Policía brindó nuevos detalles sobre el avance de la investigación. El segundo jefe de la Unidad Regional, Cristian Mulero, se refirió al episodio que dio a conocer El Comodorense en la madrugada de este lunes y confirmó que el hecho, ocurrido en la zona sur de la ciudad, se investiga oficialmente como un intento de robo.
Según precisó la autoridad policial, el episodio se desencadenó cuando el trabajador atendía el local y fue sorprendido por un hombre con el rostro semicubierto. El agresor ingresó, anunció el asalto y efectuó un disparo que impactó contra una puerta. Al no lograr sustraer ningún elemento, escapó rápidamente junto a un cómplice que aguardaba en el exterior oficiando de campana.
El funcionario indicó que el damnificado solo pudo aportar datos superficiales sobre el tirador debido a que este llevaba el rostro cubierto. Actualmente, personal de la comisaría jurisdiccional, en conjunto con la Brigada de Investigaciones y Criminalística, analiza los registros fílmicos para identificar a los dos involucrados. Asimismo, los investigadores evalúan la conexión directa entre el ataque y la amenaza que el comerciante recibió el mismo día por parte de otro hombre, a quien la víctima señala como presunto autor o partícipe del hecho.
Preocupación por las armas ilegales
Consultado sobre la seguridad en ese sector, Mulero reconoció que se trata de una zona periférica de mucho tránsito que en años anteriores sufrió olas de robos, aunque aclaró que durante este año no habían registrado intervenciones por hechos de estas características en el comercio atacado.
Por último, el segundo jefe de la Unidad Regional advirtió sobre la gran cantidad de armas de fuego ilegales que circulan en la vía pública. Explicó que, a pesar de los operativos semanales que realiza la fuerza y la Brigada de Investigaciones para secuestrar armamento, el volumen de armas deambulantes es alarmante. El comisario atribuyó esta situación a robos previos sufridos por ciudadanos que habían adquirido armas legalmente o por coleccionismo durante épocas de mayor auge económico en la región, las cuales ahora se encuentran en el circuito delictivo.
