El jefe de la Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica (UTIP), Mauro Nieto, brindó un parte médico alentador sobre el estado de salud del niño de 11 años, único sobreviviente del vehículo en el que viajaba con su familia durante el fatal accidente del viernes 20 de marzo.
El siniestro ocurrió en el kilómetro 1850 de la Ruta Nacional 3, en la zona de Garayalde, cuando una Toyota Hilux y una Ford EcoSport colisionaron de frente.
Producto del violento impacto, los tres ocupantes adultos que viajaban en la EcoSport junto al menor perdieron la vida. El niño fue trasladado de urgencia con un cuadro de politraumatismos severos que incluía fracturas en piernas, costillas y miembros superiores.
Según detalló Nieto, el paciente ingresó con un estado de gravedad importante. Su principal complicación inicial fue una fuerte contusión pulmonar que le provocaba sangrado. «El día del ingreso se realizó un procedimiento de drenaje pleural. Con la terapia se pudo estabilizar rápidamente«, explicó el médico sobre las primeras horas críticas.
Una vez compensado clínicamente, el equipo médico programó el tratamiento de sus extremidades. El martes de esta semana, el niño fue sometido a intervenciones quirúrgicas para reducir las múltiples fracturas desplazadas. Al respecto, el jefe de la UTIP destacó que los procedimientos fueron exitosos y la evolución del paciente es «muy buena». Actualmente, ya se alimenta por la boca, está compensado clínicamente y no tiene mayores requerimientos.
El factor determinante para el pronóstico positivo del menor radicó en la ausencia de lesiones en la cabeza o la espalda. «Lo que marca un poco la evolución y el pronóstico de estos casos es cuando hay traumatismos de cráneo, y este niño afortunadamente no presentó lesiones craneoencefálicas ni en la columna. Tuvo esa suerte a su favor», remarcó el profesional, aclarando que las lesiones se centraron principalmente en el sistema óseo.
El paciente se encuentra en condiciones de pasar a una sala general en las próximas horas. Sobre los pasos a seguir, Nieto anticipó que una vez que el dolor se pueda manejar con medicación por vía oral, el menor podrá regresar a su hogar, aunque advirtió que le espera un proceso de recuperación extenso. «Después de que sueldan los huesos, hay que hacer una rehabilitación kinésica por un tiempo prolongado», concluyó.
