DE HEROES Y TUMBAS

Las acusaciones de corrupción en la justicia, la ratificación del descreimiento social a uno de los poderes del estado en un Comodoro dolido y abandonado.

domingo 19/04/2026 - 20:59
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Por Adolfo Morales

PATEANDO UN HORMIGUERO

La tentación de patear un hormiguero cuando eramos chicos era normal y no pensábamos en la consecuencia de destruir la «casa» que las hormigas construyeron con tanto esfuerzo. Las vemos dispersas y corriendo buscando al atacante o desorientadas y confundidas, en fuga hacia adelante.

La muerte del niño Ángel fue la «patada» dolorosa y cruel a ese «hormiguero » laboriosamente armado por la estructura jurídica, social y política. Es más, fue la confirmación de lo poco o nada que la sociedad cree en la Justicia, sus integrantes, sus fueros (Penal, Civil, Familiar, Laboral) y el descontento con la dirigencia política y de gobierno que solo hicieron las obvias declaraciones ante un momento de gran dolor. «Que se pudran en la cárcel», «que paguen lo que tienen que pagar», «hay que dar con los responsables del crimen y detenerlos». Más que declaraciones parecen una subestimación a la inteligencia de la gente.

El hormiguero fue sacudido por la presencia de un abogado «ramdon» y su mediática pareja que desde el ombligo del país llegaron al interior para romper un circulo de «corrupción», «amiguismo» y falta de efectividad en la justicia.

El hormiguero se agitó hasta tal punto que cada uno de los integrantes, como patrullas pérdidas, salieron a descalificar, clarificar, poner blanco sobre negro y aplicar la ley sobre este ignoto abogado hasta ese entonces que junto a la influencer se metieron hasta con un diputado nacional que quedó «pegado» en semejante escándalo internacional, no solo nacional.

I NEED A HERO (NECESITO UN HÉROE)

Roberto Castillo, el mediático abogado, parece ser el héroe para este momento de dolor cruel y asombro por lo que se a convertido la ciudad que arrastra muertes y desapariciones que hacen pensar en una especie de «triangulo de las bermudas» por lo misterioso y horrendo de los casos que se conocen.

Ese sillón de «héroe social» en el que la ciudadanía local puso al abogado que llegó a la ciudad y se «enfrentó» a la estructura judicial a la que acusó de corrupta (solo verbalmente pero nada formal con pruebas) fue aceptada por la sociedad que sigue claramente esperando una respuesta del poder judicial que tomó una determinación que acabó con la vida de un menor. Una sociedad sedienta de justicia cambia ahora para ser una sociedad no solamente sedienta sino también buscando justicia en nombres y representantes que se enfrenten a un sistema que no da respuesta.

Si una influencer puede mas que unos cuantos para que se pueda hacer justicia y no caiga en la desidia y el olvido, ¿en qué estado se encuentran los poderes del estado que no saben dar respuestas a la gente?

La conmoción por el crimen de Angel sigue y la gente no olvida ni olvidará. Igual hay una triste realidad, nada parece que va a cambiar en el corto plazo y nadie puede saber si aparecerá o no otro caso que estremezca a la ciudad y volvamos a hacernos las mismas preguntas de siempre.

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