El nuevo esquema de transporte público en Comodoro Rivadavia genera un escenario de posturas encontradas entre los pasajeros. Mientras algunos pasajeros logran amoldarse a los cambios, muchos otros expresan su profundo malestar por los inconvenientes que trajo la reestructuración.
Por el lado de las críticas, los usuarios apuntan directamente contra las demoras y la falta de previsibilidad en las frecuencias. «Un desastre, estamos esperando hace como una hora», manifestó un pasajero. A esto se suma el malestar por la alteración de los recorridos tradicionales: «Como estaba anterior estaba bien, porque ahora pasa por otro lado, hay otra parada, pasa por otras calles y uno no llega al destino donde llegaba antes», explicó una usuaria. La confusión se completa con el cambio en la numeración de los ramales, lo que desorienta a quienes viajaban por costumbre.

En contrapartida, algunos vecinos intentan ver el lado positivo o prefieren no dramatizar el proceso de transición, aunque reconocen ciertos desajustes. «Está todo bien, por ahí que pasan todos juntos o algún colectivo más cargado que el otro, eso sí», comentó una pasajera al ser consultada sobre el funcionamiento diario.
Ante la masiva concentración de gente y la falta de resguardo y prioridad al subir, los inspectores municipales debieron apostarse en las calles para ordenar el flujo de pasajeros y aclarar el nuevo esquema.
