Según el dirigente, el 80% de los auxiliares sufrió descuentos de entre 70 y 108 mil pesos por días de paro en los que muchos se encontraban de licencia anual. En un marco de fuerte malestar, el gremio exige la devolución inmediata del dinero y una paritaria que refleje el costo de vida real en la provincia.
El clima laboral en el sector público provincial se tensó drásticamente tras la acreditación de los haberes correspondientes al último mes. Desde el gremio ATE, denunciaron una serie de descuentos «arbitrarios» que afectaron masivamente a los auxiliares de la educación, lo que derivó en una medida de fuerza por tiempo indeterminado.
Martín Alaniz, secretario administrativo del sindicato, explicó que al revisar los recibos de sueldo se encontraron con una situación inesperada. «Casi en el 80% de los casos de los auxiliares tenían descuentos por un día de paro de febrero, donde muchos de nuestros compañeros se encontraban de vacaciones. Los descuentos iban desde 70 hasta 108 mil pesos», detalló el abogado. Ante esta situación, el gremio decidió realizar una retención de servicios «hasta que se devuelva ese dinero de manera inmediata».
Si bien Alaniz reconoció un alivio parcial debido a que el pago de haberes se adelantó para el viernes 10 —incluyendo a los monotributistas—, el foco del conflicto sigue puesto en la pérdida del poder adquisitivo. El dirigente criticó los aumentos otorgados por el Ejecutivo provincial, señalando que la mayoría se realizaron por decreto ante la falta de acuerdo. «De enero a marzo tuvimos un acumulado de inflación del 8,9% y el único aumento desde septiembre del año pasado hasta hoy es del 3%. Hay un desfasaje total con el costo de vida de la ciudad», sentenció.
La situación económica de los trabajadores estatales, según el gremio, es crítica. Alaniz remarcó que, incluso en el personal de planta, hay sueldos que no alcanzan a cubrir las necesidades básicas. «Si vemos el costo de la canasta, no llegan ni a media canasta. Tenemos muchos compañeros que están realizando otras actividades en contraturno para poder cubrir sus cuentas», reveló el dirigente, subrayando que el aumento de tarifas y servicios hace «onerosa la vida» de los empleados públicos.
Finalmente, desde ATE aguardan la convocatoria a una nueva mesa paritaria prevista para la semana entrante. La exigencia es clara: equilibrar los salarios con la realidad inflacionaria para garantizar un «sueldo digno» y revertir la precariedad habitacional y alimentaria que afecta a gran parte del escalafón estatal. Por el momento, la medida de fuerza se mantendrá firme hasta obtener una respuesta concreta sobre la devolución de los haberes descontados.
