A pesar de la baja generalizada de los costos en la mayoría de los países, el intervencionismo estatal impidió modificaciones en varios de ellos. Uruguay y Argentina, con los precios más altos de la región.
Los precios del barril del petróleo son noticia desde finales del mes de septiembre por estar sufriendo una caída histórica, determinada fundamentalmente por un exceso de oferta a partir del crecimiento de la producción estadounidense por la expansión del fracking.
Aunque algunos economistas se animan a vaticinar un rebote de los costos internacionales, lo cierto es que Latinoamérica ya se hizo eco de la caía del commodity. En la mayoría de los países de la región ya se registró una caída de los precios internos de los combustibles, puntualmente de la gasolina y el diésel, derivados del petróleo.
Se operó una caída de mayor o menor impacto dependiendo el caso en Paraguay, Colombia, Perú, Chile, Panamá, Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua.
De acuerdo con información oficial publicada por el Ministerio de Minas y Energía, los precios de referencia de los combustibles en Colombia sufrieron una baja en el mes de diciembre como consecuencia de la caída generalizada en los precios internacionales del petróleo, el aumento de la tasa de cambio y del precio de los biocumbustibles.
La gasolina experimentó una caída de los precios del 1,5%, hasta quedar en $8.495 colombianos por galón, el equivalente a u$s0,93 el litro. Con esto vuelve a los valores de principio del 2014.
En el caso de Paraguay, la reducción de los precios se debió además de a la caída de los precios del petróleo a nivel internacional, el aumento de la cotización del dolar a nivel local y los niveles de stock de cada producto, informó el diario local Última Hora.
Chile también ha experimentado una caída de sus precios, de acuerdo a un informe de la consultora Econsult, que afirma que «la expectativa para los precios de los combustibles en Chile en las próximas semanas es mixta con sesgo a la baja».
