Cada vez más argentinos buscan un segundo trabajo para llegar a fin de mes

Pese a la baja del desempleo, crece el pluriempleo. “Hay gente que trabaja nueve horas y cobra $600.000”, afirmó una especialista

martes 23/06/2026 - 14:28
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La baja del desempleo en la Argentina no logra ocultar el avance de la informalidad laboral. Según datos oficiales, el primer trimestre de 2026 registró un 7,8% de desempleo, apenas 0,1% menos que el mismo período de 2025, pero con un crecimiento sostenido del trabajo informal. Las cifras muestran que 1,7 millones de personas no consiguieron trabajo y casi la mitad de los ocupados lo hacen sin protección legal ni beneficios formales.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que la cantidad de personas desocupadas aumentó en 81.074 durante el trimestre y en 15.343 en la comparación interanual. La proporción de trabajadores informales alcanzó el 44,2%, con un crecimiento interanual del 2,2%. El empleo registrado cayó en 32.211 puestos respecto a 2025, mientras que las ocupaciones informales sumaron 403.758 nuevas personas.

El fenómeno afecta a todo el país, pero se concentra en los principales conglomerados urbanos y en regiones con fuerte presencia de actividades industriales y petroleras. El mapa laboral muestra que Buenos Aires, Córdoba y Santa Cruz lideran la desocupación. Varias provincias de la Patagonia viven el impacto de la transición de yacimientos convencionales a la explotación de Vaca Muerta, con una pérdida de empleos formales en la industria petrolera.

Salarios insuficientes y pluriempleo

Eliana Bracciaforte, emprendedora y cofundadora de Workana, advirtió en Infobae Al Mediodía que muchas personas ya no logran cubrir sus necesidades básicas con un solo empleo formal. “El salario promedio privado formal ronda $1.800.000. Hay mucha gente que cobra $600.000 por ocho o nueve horas de trabajo”, detalló Bracciaforte.

La especialista explicó que el pluriempleo se volvió habitual. “Salgo a la tarde con el auto, si tengo la suerte de tener uno, y hago unos pesos extra porque no me alcanza”, ejemplificó. La búsqueda de ingresos adicionales se repite tanto en el sector formal como en el informal, donde los salarios son incluso más bajos.

Bracciaforte remarcó que la reciente reforma laboral no logró revertir la tendencia de deterioro. “No veo que, hablando con empresarios y emprendedores, digan: ‘Ahora me animo a contratar’. La reforma no está cumpliendo la promesa que venía a cumplir”, sostuvo.

Evolución del empleo y distribución regional

El INDEC registró que, a pesar de la estabilidad en el número total de ocupados, muchas familias sumaron integrantes al mercado laboral. La presión sobre los hogares creció por la insuficiencia de los salarios.

El criterio estadístico oficial considera como ocupada a toda persona que haya trabajado al menos una hora en la última semana. Este umbral refleja el impacto de las aplicaciones de transporte y reparto, que permiten a miles de personas acceder a “changas” o trabajos eventuales y sumar ingresos. El crecimiento de la informalidad laboral mantiene la tasa de desempleo estable, pero esconde la precarización de las condiciones de trabajo.

En la Patagonia, la transición hacia la explotación no convencional en Neuquén y la caída de los yacimientos maduros en Santa Cruz y Chubut provocaron una merma de empleos formales. Las provincias tradicionalmente petroleras no lograron compensar la destrucción de puestos con nuevas incorporaciones.

Plataformas digitales y nuevas formas de empleo

El avance de las plataformas digitales modificó el mercado laboral. Bracciaforte explicó que muchas personas eligen trabajar de forma independiente, atraídas por la flexibilidad, aunque las condiciones no siempre resultan mejores. “Las plataformas permiten una salida superrápida: aplicás, te das de alta y empezás a trabajar”, indicó.

La diferencia entre trabajo informal tradicional y el trabajo a través de plataformas se vuelve relevante. Bracciaforte distinguió entre quienes trabajan en la informalidad sin derechos y quienes ingresan como monotributistas.

“Las plataformas grandes te obligan a darte de alta como monotributista para poder trabajar”, aclaró. Sin embargo, la responsabilidad de facturar y cumplir con la normativa queda en manos de cada trabajador.

En general, quienes ingresan al universo informal cobran menos que los asalariados formales. “No terminan cobrando más. En general, está demostrado que cobran menos”, agregó la especialista.

Impacto de la inteligencia artificial y automatización

La inteligencia artificial influye en la dinámica de contratación, aunque su efecto pleno aún no se refleja en el mercado argentino. “Todavía no hay impacto de la IA en el mercado laboral. Lo que sí vemos es la tendencia a la informalidad y a buscar empleo en plataformas”, afirmó Bracciaforte.

Empresas tecnológicas y nuevos emprendimientos retrasan las contrataciones por la posibilidad de automatizar tareas. “Estoy empezando un emprendimiento y hoy somos mi socia, yo y agentes de IA. Cuando facture, recién ahí pensaré en contratar”, relató Bracciaforte.

El avance de la automatización genera incertidumbre sobre el futuro del empleo. La especialista advirtió que la velocidad del cambio supera la capacidad de adaptación de la sociedad y de las políticas públicas.

Desigualdad, profesionalización y futuro del trabajo

Las condiciones de acceso al empleo formal y calificado no son iguales para todos. Bracciaforte señaló que solo una porción menor del mercado laboral puede elegir trabajos acordes a su formación y expectativas. “Quienes pueden titularse o terminar una carrera con salida laboral representan un porcentaje menor”, consideró.

La brecha de género también se refleja en los datos oficiales. “Las mujeres son quienes más desempleadas están en este momento, 8,3 para mujeres y 7,4 para varones”, precisó Bracciaforte. El impacto de la caída en la calidad del empleo es mayor en los sectores más vulnerables.

La falta de políticas estratégicas para vincular la generación de divisas con la creación de empleo limita las oportunidades de desarrollo. La discusión sobre el rol de la inteligencia artificial y la automatización en el futuro del trabajo aún no ocupa un lugar central en la agenda pública argentina.

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