A poco más de 15 días de las elecciones del próximo 22/10, día en el que Mauricio Macri se mostrará festejando a nivel nacional y, según los pasillos de la Casa Rosada, 5 puntos por encima de Cristina Fernández de Kirchner, en los principales medios oficialistas (Clarín y La Nación) aparecieron columnas editoriales de sus principales figuras con algunos datos preocupantes, al menos, para destacar.
La trama es compleja. Desde los pasillos de Balcarce 50 entienden que volver a ganarle a Cristina Fernández de Kirchner y al peronismo en la provincia de Buenos Aires significa un pasaje directo a realizar varias reformas. Y, si bien, los K insisten en la parte laboral, los M entienden que para ello ya hay un grupo económico, pero prefieren enfocarse por estos días en cómo reformar a los propios K.
Aún continúan abiertas las heridas en Macri por el Correo Argentino; la Corte Suprema y el beneficio del 2×1 a militares que participaron del último Proceso de Reorganización Nacional, que generó conflictos con los integrantes del Máximo Tribunal porque luego el jefe de Gabinete se despegó de la decisión; Panamá Papers; Caso Aranguren, Tarifazos y las acciones en Shell; MacAir, Avianca y las low cost; Odebrecht, Calcaterra y Caputo; y el blanqueo fiscal de capitales por parte de familiares del ex presidente de Boca y sus ministros.
Es que el presidente de la Nación ve entre las investigaciones de Horacio Verbitsky, Página/12 y C5N, y la Procuradora General Alejandra Gils Carbó la triangulación perfecta para llevar adelante ciertas arremetidas contra el Poder Ejecutivo.
Pero, curiosamente, este jueves 5/10 se filtraron versiones oficiales para romper eso, que no sería de una manera muy institucional y políticamente ética, rozando incluso el ataque a la libertad de expresión y la unificación de poderes.
Al respecto, escribió Carlos Pagni en La Nación:
«Ahora llegó el turno de Víctor Santa María, representante de los encargados de edificios y, sobre todo, editor de Página 12. Santa María es acusado de lavado de dinero. Pero en el PJ creen que el Gobierno lo tiene en la mira por otro motivo.
Un importante dirigente de ese partido exp lica: «Aunque Macri nunca lo quiso, por enfrentamientos que vienen de Boca Juniors, el problema no es con Víctor. Es con [Horacio] Verbitsky, por las notas que escribió sobre el blanqueo impositivo». Este jerarca del PJ se refiere a varias columnas en las que Verbitsky reveló la participación de familiares y amigos del Presidente en ese jubileo. Esa cobertura indignó al oficialismo. No sólo por cómo afecta a la familia Macri. También porque puso en evidencia que la AFIP no puede garantizar el secreto fiscal. Macri está esperando una respuesta sobre esa filtración. Y no la consigue ni en la AFIP ni en la AFI, las dos sedes donde la reclama. «Si tienen la ilusión de que Santa María les dé una pista, que se olviden. Él no controla a Verbitsky, ni a nadie de la redacción».
Un pragmático amigo del gremialista reflexiona: «Víctor fue desatinado. Compró Página pensando en el triunfo de Scioli. Ganó Macri y ahora tiene que sostener el diario con plata del gremio». A diferencia de otros colegas, Santa María tiene una ventaja: el juez que, por ahora, debe investigarlo es Claudio Bonadio. ¿Querrá un juez tan identificado con el peronismo avanzar sobre el presidente del PJ Capital? En Comodoro Py estas variables son más gravitantes que la letra de los expedientes.
Santa María no es el único magnate de la prensa que apostó al candidato equivocado. Cristóbal López y Fabián de Sousa no saben ya qué hacer para demostrar que abandonaron a Cristina Kirchner. «Ofrecen todo con tal de no ir presos», explica un lacónico funcionario de Cambiemos. Intentaron vender su conglomerado mediático al mendocino Orly Terranova, amigo de Nicolás Caputo y, sobre todo, cofrade de Emiliano López, hijo de Cristóbal, en el automovilismo. Pero Terranova puso marcha atrás. En especial cuando Macri le adelantó: «Te voy a decir lo mismo que le dije a [Marcelo] Tinelli cuando me consultó por el mismo negocio. Si pensás financiarte con publicidad oficial, no compres nada, porque no la vas a tener». López, un industrial de la evasión fiscal, sigue sufriendo. La AFIP se niega a renegociar su deuda, porque no corresponde incluir en un plan de pagos los más de $ 8.000 millones de impuestos que cobró a los consumidores de combustibles y no transfirió a la DGI.
López está en problemas, no solamente porque (Alberto) Abad, desde la AFIP, no le quiere renegociar la deuda millonaria ($8 mil millones), sino porque en la cabeza de Macri comenzó a anidar una idea: después de las elecciones, quitarle el hipódromo de Palermo y entregar ese negocio de juegos a otro empresario, que todavía no sabemos quién es
Se adaptan las especies; algunos no llegan a adaptarse a tiempo. Tal vez López sea uno de ellos.
“Esto se trata de la selección de los peores»: por su parte, Julio Blanck advirtió desde el diario Clarín: «Está al caer el procesamiento de la procuradora general Alejandra Gils Carbó. Lo va a resolver el juez federal Julián Ercolini, quien pondera las últimas pruebas antes de redactar el fallo.
En la hipótesis de Gils Carbó procesada quedaría abierto el camino hacia su juicio político en un Congreso donde el oficialismo tendrá un peso político claramente mayor.
Hay dos factores básicos a tomar en cuenta. El primero de ellos es que la transición a la vez supondrá una limpieza de los cuadros políticos que sembró Gils Carbó en fiscalías estratégicas ya existentes o creadas por ella.
Sería una tarea puntual, precisa y a desarrollar en un período que podría acordarse en los dos años.
El segundo, que esa tarea de restauración profesional debería ser encarada por alguien capaz de concitar a la vez el apoyo y respeto de Cambiemos -eludiendo sobre todo el eventual veto de Elisa Carrió- y del peronismo, que aún perdiendo bancas seguirá teniendo la llave de los dos tercios del Senado, necesarios para nombrar y remover al procurador.
Según fuentes oficiales, de los varios postulantes al cargo quien mejor completaría ese formulario breve y exigente podría ser Alberto García Lema, jurista del peronismo de larga trayectoria, procurador del Tesoro en los años ’90 y una de las piezas clave en la reforma constitucional de 1994».
En tanto, la jefa de los fiscales contrató León Arslanián para representarla en la causa. El ex juez del Juicio a las Juntas reemplazó a Alejandro Rúa, que también es abogado de Cristina Kirchner.
Lo ruidoso del caso es que el presidente Mauricio Macri se muestre puertas adentro tan obsesionado, al punto de tener acordado de antemano el futuro de Gils Carbó.
