Vecinos del Barrio Roca están recogiendo firmas para exigir al municipio el cambio de sede del bar ‘Nido Gaucho’ debido a los constantes disturbios, peleas y situaciones de riesgo, incluyendo disparos intimidatorios durante los fines de semana.
Aunque la policía responde de manera inmediata y efectiva a los llamados, los vecinos sienten que la gestión municipal no toma medidas contundentes, a pesar de las inspecciones realizadas.
El objetivo principal de la comunidad es que el bar se traslade a una zona menos residencial, ya que el movimiento nocturno y el consumo de alcohol generan un ambiente inadecuado para las familias que viven en la cuadra.
Vecinos y frentistas del Barrio Roca, en la zona sur de Comodoro Rivadavia, han elevado un reclamo formal, respaldado por una junta de firmas, solicitando el cambio de ubicación del bar instalado allí hace aproximadamente seis meses.
Uno de los frentistas afectados, señaló que si bien están acostumbrados a la actividad comercial, los disturbios generados por este local son de otra índole y afectan directamente la tranquilidad de las familias residentes.
El punto crítico son los fines de semana, cuando se registran «muchos disturbios de gente de peleas». El incidente más grave reportado fue el fin de semana pasado, cuando un hombre salió de su auto y realizó «unos disparos como intimidatorios» hacia el aire, cerca de la zona.
Inacción municipal y eficacia policial
Enrique explicó que ya se presentó un reclamo formal con firmas ante la Municipalidad, que derivó en inspecciones. Sin embargo, el vecino expresó su frustración ante la respuesta oficial: «en el municipio nos encontramos con quien nosotros vamos y tenemos largas horas de espera para que nos atiendan y después ellos vienen con las camionetas municipales y se saludan a los besos y los abrazos», lo que genera desconfianza sobre la efectividad del reclamo.
Por otro lado, el accionar policial fue destacado como «excelente». La Seccional Tercera está cerca, y la policía acude «al instante» cada vez que son llamados a través de los grupos de WhatsApp vecinales, aunque el entrevistado no recuerda que se hayan efectuado detenciones mayores por las riñas.
El desacuerdo con el local, no con la actividad
El reclamo de los vecinos no apunta al cierre total del establecimiento, ya que reconocen que elaboran comidas, sino a su ubicación. «Creemos que no es el lugar porque es barrio Roca, vivan familias», argumentó Enrique, señalando que la salida de clientes en condiciones de consumo de alcohol genera un riesgo constante, especialmente por las maniobras imprudentes con vehículos.
La primera lucha vecinal fue lograr que dejaran de hacer asados en la vereda, algo que se consiguió, pero el resto de los conflictos persisten.
