Como todos los años, la comida es el tema principal a la hora de las fiestas y una de las opciones más utilizadas para resolver rápido este tema, es solicitar pedidos de menús navideños a los locales gastronómicos. Se podría pensar que, por la carrera inflacionaria, bajó la demanda de las comidas, sin embargo diferentes propietarios de locales de esta ciudad cuentan lo contrario.
Este fin de año fue diferente. La rutina que creó el Mundial hizo que mucha gente dejara para lo último las decisiones que tengan que ver con la comida de la mesa navideña. Otros, mantienen la tranquilidad de que el tema ya lo tienen resuelto porque todos los años solicitan el pedido al gastronómico de confianza, publicó Crónica.
Teniendo en cuenta que la inflación interanual roza el 100% en el país, tanto los vendedores como los consumidores, buscan diversas estrategias para que la transacción no sea un golpe fatal al bolsillo, siendo el “combo” de comidas, una de las más accesibles para el cliente.
En general, respecto a los precios de las clásicas comidas de la mesa navideña, en Comodoro se puede considerar que el arrollado de pollo cuesta un mínimo de $4.000, el fiambre alemán ronda a partir de los $3.000, la lengua a la vinagreta desde $4.000 el kilo y el vitel toné mínimamente está $ 4.500 el kilo.
Mónica, propietaria de un local, indicó: “yo no he cambiado mucho los precios del año pasado a ahora, siempre trato de mantener la calidad y el valor”.
Teniendo en cuenta el contexto económico, los vendedores le otorgan al cliente diferentes alternativas. “Tal vez llevarse un matambre entero de una sola variedad, es muy caro para la gente, entonces le propongo llevar un matambre entero, pero en diversas variedades, como así también ofrezco distintos tamaños de ensaladas”, dijo.
Sin duda, la confianza de los clientes en la calidad de las materias primas y del producto finalizado, es la garantía para contar con un buen rendimiento de ventas. “Mi gente siempre me elige porque sabe el producto que yo ofrezco. Reconozco, que quizá sea una de las más caras entre comillas, pero yo sé el producto que pongo en la mesa de cada cliente ya sean tanto en el menú diario como en el menú navideño”, señaló Mónica, indicando en su caso que la demanda no bajó en absoluto.
Por su parte, Juan, encargado de cocina de una rotisería aseguró que la venta del menú navideño “viene perfecto, como todos los años”, e indicó que el menú contiene principalmente comidas frías como arrollados, vitel toné, ensaladas y fiambre alemán. “Como la pandemia golpeó fuertemente al sector, se nota aún más la demanda e incluso este año creció un poquito más”, dijo.
De otra rotisería, declararon que también se mantuvieron las ventas este año. “El año pasado hicimos solo pollo a la parrilla con fiambre alemán, y no tuvimos muchas ventas en ese momento, la gente busca lo clásico de las fiestas”.
Este año, a pesar de que los precios ascendieron, “la gente prefiere comprar y no gastar tiempo en cocinar. A muchos les conviene comprarlo hecho que hacerlo en su casa, sabiendo que en la familia se trabaja todo el día”.
Sobre los costos: “No sólo la inflación aumenta todo sino también muchos comerciantes abusan de ese poder de venta”
Maximiliano, es Técnico Superior en Gastronomía, trabaja de forma independiente y hace más de 10 años realiza menús navideños con alimentos de primera calidad. En este sentido, fue un poco más crítico con relación a las ventas y sobre todo a los precios de la materia prima.
“Respecto a la demanda a diferencia del año pasado, la cantidad de personas que me pidieron tal vez es la misma, pero antes una sola persona solía pedir, por ejemplo, un arrollado entero, un fiambre alemán, un kilo de lenga y un kilo de vitel. Ahora sólo compra medio kilo de todo, o se juntan varias familias y llevan un poco cada una”, dijo.
Agregó “está caro todo, principalmente todo lo que es de supermercados como el atún, mayonesa y la carne a comparación del año pasado, un 50% más” y agregó “igualmente hay que recorrer varios lugares para comprar buena calidad y buen precio, porque en diferentes locales capaz la misma materia prima está a diferente precio; ahí también uno se da cuenta de que no sólo la inflación aumenta todo, sino que también muchos comerciantes abusan de ese poder de venta”, advirtió.
Por último, recalcó que “siempre se trata de cuidar al cliente lo más posible o buscar alternativas para poder ofrecerle alguna otra cosa más económica. Pero la inflación hace que aumente todo, porque si no uno termina trabajando prácticamente gratis”, cerró.
