Así se conoció ayer cuando Misael Henríquez fue imputado como partícipe necesario. La autoría del crimen ya le fue atribuida a Claudio “Gallo” Vera.
Claudio Vera habría planeado junto con Misael Henríquez el asesinato de Néstor Vázquez porque el primero estaba convencido de que le había prendido fuego su auto mientras estaba afuera de una bailanta. Para lograr el cometido se habrían utilizado dos señuelos: una chica, que previamente fue amenazada y, como plan “B”, Miguel Gallardo. El último fue asesinado a puñaladas el 4 de mayo en otro incidente.
Misael Javier Henríquez fue formalmente imputado ayer por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, en calidad de partícipe necesario. Así lo solicitó la funcionaria de Fiscalía Patricia Rivas durante la audiencia que presidió el juez penal José Rago y en la que actuó como defensor particular Fabio Cambareri.
Allí se conocieron los pasos previos al crimen y el plan que digitaron Claudio “Gallo” Vera -imputado la semana antepasada como autor- y Misael Henríquez. El aporte lo hizo una testigo cuya declaración obra en poder de la Fiscalía y quien habría sido amenazada con arma de fuego días antes del homicidio por los ahora imputados.
Según el relato fiscal, la joven habría sido levantada en un vehículo que conducía el propio Vera cuando ella se dirigía a comprar bebidas a un almacén “clandestino”.
Una vez en la casa de Vera, éste y Henríquez le habrían colocado armas de fuego en la cabeza mientras le decían que les tenía que entregar a Vázquez. También le habrían sacado su teléfono para llamarlo, aunque ni ella había podido ese día entablar comunicación con la víctima.
La joven -que por estos días se encuentra con arresto domiciliario por otra causa y tiene problemas de adicciones- se quedó en el domicilio de Vera durante un tiempo prolongado, mientras los supuestos sicarios pergeñaban un plan “B”. Así fue que se descartó a Misael como entregador porque supuestamente Vázquez ya sabía que este también lo quería matar, por lo que resolvieron que fuera Miguel Gallardo.
Trampa
El 17 de marzo Gallardo logró comunicarse con Vázquez. No se sabe con exactitud el detalle de la conversación, pero quedaron en encontrarse en el predio del Club Roca para que Gallardo le hiciera entrega de un arma de fuego a Vázquez. Ese día la víctima también se comunicó con la chica que forma parte de esta macabra historia y fue con ella con quien acudió al encuentro.
Según la joven, estuvieron en el club aproximadamente entre las 19 y las 21 y armaron un cigarrillo de marihuana con un pedazo de papel que levantaron del suelo porque no tenían el papelillo engomado que se utiliza para la confección artesanal del denominado porro.
En un momento y trepado desde el portón del predio, Gallardo le hizo saber a Vázquez que ya estaba en el lugar y este, junto a la chica, se aproximaron para buscar el “fierro” prometido. La cuestión es que apareció sorpresivamente un vehículo del que bajaron Henríquez y Vera. El primero tomó de los pelos a la joven y ordenándole que hiciera silencio, la sentó por la fuerza en el cordón. En tanto que Vera sacó un arma de fuego y le apuntó a Vázquez. “Tirá puto”, habrían sido las últimas palabras que pronunció y después se escucharon dos disparos seguidos que impactaron en el pecho, e instantes después un tercero que dio en la cabeza para ser rematado.
A pedido de la Fiscalía y por el hecho antes descripto, Henríquez quedó imputado como partícipe necesario, aunque el juez dijo que a su criterio la calificación debería ser como partícipe secundario. De todas maneras le dictó tres meses de prisión preventiva, tal como lo reclamó la acusadora pública.
En otro orden de cosas, se debe tener presente que Henríquez viene cumpliendo prisión preventiva en otra causa por homicidio que comparte con Rodrigo Gallardo y que tiene como víctima a Carlos Muñoz Villagra, acribillado a balazos el 28 de junio en inmediaciones de “La Saladita”.
Esa causa fue revisada ayer y la juez penal Raquel Tassello confirmó el mantenimiento de la prisión preventiva de Rodrigo Gallardo, causa que está siendo investigada por la fiscal general Cecilia Codina.
