El hombre se apuesta con su chulengo de pequeñas dimensiones en frente a un concurrido supermercado del barrio General Mosconi, y cocina los chorizos que vende para ganarse el mango del día.
Los vendedores informales y ambulantes se vieron multiplicados en cada sector de la ciudad durante la pandemia de Coronavirus, que profundizó la crisis económica y obligó a muchas personas a ingeniárselas para llevar el plato de comida a la mesa.
Tal es el caso de un hombre que, como ya se vieron otros jóvenes en la avenida Kennedy, vende choripanes al costado de la calle Francisco de Viedma, en Kilómetro 3.
Allí, cocina durante todos los mediodías en un pequeño chulengo los chorizos que luego intentará vender en forma de choripanes, casi sobre la plaza Pedro Barros Seeber.
