El gobernador salteño logró la re-reelección con el 51% de los votos; superó con mucha comodidad a Juan Carlos Romero, que alcanzó el 30%. La intendencia de Salta quedó para Gustavo Sáenz, candidato de Sergio Massa.
Como se esperaba, la victoria del gobernador salteño fue contundente sobre su principal oponente, Juan Carlos Romero. Luego de la amplia diferencia conseguida en las primarias, en la previa se esperaban al menos 20 puntos de ventaja y finalmente fueron casi 21: Juan Manuel Urtubey consiguió el 51,20% y Romero el 30,64%. Por detrás de ellos quedaron Miguel Nanni de UNEN-UCR-PS con el 8,27%, Claudio del Plá del Partido Obrero con el 6,24%, Cecilia Gómez del Movimiento Socialista de los Trabajadores con el 1,89% y el Frente Popular con el 1,74%.
La fiesta estaba garantizada desde hace un mes. Pasadas las 18, el búnker ganador empezaba a colmarse y sólo se veían caras de tranquilidad y festejo. El pensamiento general coincidía en que las denuncias de Romero no cayeron bien en la gente y que quedó como que no pudo aceptar la derrota. Acortar la distancia de las primarias nunca fue posible.
Antes de que el reelecto gobernador subiera al escenario, apareció la delegación de dirigentes nacionales, acotada respecto de la que llegó a Salta en las Primarias. Se hicieron presentes Florencio Randazzo, Julián Domínguez, Gabriel Marioto, Wado de Pedro, Cecilia Rodríguez y Aníbal Fernández.
El gran ausente fue Daniel Scioli, a quien se esperaba con el objetivo de capitalizar la victoria de cara a las presidenciales. Más aún con la presencia de Randazzo, su único oponente en la interna kirchnerista. La excusa que dejaron trascender desde el entorno del gobernador bonaerense es que la presencia de su esposa, Karina Rabolini, durante el fin de semana fue suficiente como para demostrar su apoyo; para reforzar la explicación destacaron -en diálogo con Infobae- que incluso hubo una comunicación telefónica con Urtubey.
El gran ganador de la noche llegó al escenario pasadas las 20 acompañado de incesantes aplausos, gritos y cánticos. Su expresión transmitía la tranquilidad de haber sabido hace tiempo la abultada victoria que conseguiría: «No me va a alcanzar la vida para agradecer por tanto cariño, amor y apoyo de nuestros hermanos y hermanas de Salta», comenzó exultante.
