Una joven del barrio 30 de Octubre le puso color a la calle Vega, justo frente a la plaza, con un emotivo mural que retrata a dos nenes compartiendo una comida. La obra, que refleja una imagen tan cotidiana como llena de calidez, no tardó en llamar la atención y el cariño de los vecinos.
La difusión arrancó en redes sociales de la mano de la agrupación Hijos del Barrio y el Merendero Arco Iris. Desde la organización contaron la linda charla que tuvieron con la autora: además de dedicarse al dibujo y la pintura, tiene muchas ganas de enseñarle sus técnicas a los chicos de la zona.

