El Gobierno busca acelerar los acuerdos pendientes con Estados Unidos y avanzar en nuevos mecanismos para blindar la relación bilateral después de la derrota de Donald Trump en las elecciones legislativas del martes. En la Casa Rosada reconocen que el resultado fue más adverso de lo que esperaban y preparan una estrategia para profundizar los vínculos comerciales, logísticos y de suministros, con el objetivo de garantizar la continuidad de la cooperación entre ambos países más allá de los cambios políticos en Washington.
“Esperábamos una derrota, pero no de la magnitud que sucedió”, reconocieron a TN fuentes del Ejecutivo. El oficialismo proyectaba que los republicanos perdieran el control de la Cámara de Representantes, pero no contemplaba que también cedieran la mayoría en el Senado. El resultado dejó a los demócratas con el control de ambas cámaras a partir del 3 de enero de 2027 y redujo el margen parlamentario del principal aliado internacional de Javier Milei.
La reacción de Balcarce 50 apunta a acelerar las negociaciones que ya están abiertas con la administración estadounidense. Según explican funcionarios nacionales, el Ejecutivo está evaluando distintos mecanismos para avanzar en los compromisos pendientes y fortalecer su continuidad institucional. La estrategia comprende acuerdos comerciales, cooperación bilateral, integración de cadenas logísticas y garantías de abastecimiento en sectores considerados estratégicos.
En distintos sectores del Gobierno insisten en que el resultado electoral no modificará la orientación de la política exterior argentina. La prioridad es transformar el vínculo político entre Milei y Trump en una relación sostenida por compromisos entre los Estados. En el oficialismo consideran que la cooperación económica, tecnológica y comercial debe contar con instrumentos capaces de mantenerse vigentes independientemente de quién controle el Congreso estadounidense o llegue a la Casa Blanca.
Uno de los principales objetivos es enviar durante noviembre al Congreso argentino el Acuerdo sobre Comercio e Inversiones Recíprocos (ARTI), que ambos países firmaron el 5 de febrero de 2026 en Washington. Fuentes oficiales aseguraron a TN que esa sigue siendo la intención del Ejecutivo y que buscan avanzar con su tratamiento parlamentario. El instrumento todavía no entró en vigor y requiere completar los procedimientos legales correspondientes.
El acuerdo establece preferencias arancelarias, compromisos para reducir barreras al comercio y disposiciones sobre inversiones, tecnología y seguridad económica. También contempla mecanismos de cooperación en minerales críticos, energía, infraestructura y transporte. La administración libertaria pretende utilizar ese marco para ampliar el alcance de la relación económica y avanzar en iniciativas que no dependan exclusivamente de los contactos políticos entre ambos presidentes.
El texto incluye un esquema de coordinación permanente a través del Consejo de Comercio e Inversión establecido en el acuerdo marco bilateral de 2016. Ese ámbito permite abordar dificultades de implementación, mantener consultas y desarrollar nuevas negociaciones. También prevé cooperación para facilitar el intercambio comercial y mejorar los controles aduaneros, además de compromisos vinculados con la seguridad de las inversiones y las cadenas de suministro.
La estrategia oficial también alcanza a los proyectos de infraestructura y tecnología. Entre los instrumentos de cooperación que Estados Unidos impulsó durante 2026 aparecen programas destinados a fortalecer la ciberseguridad de organismos públicos argentinos y a integrar proveedores provinciales en cadenas productivas internacionales. Se trata de iniciativas con distintos grados de avance que, por sí mismas, no implican compromisos definitivos de financiamiento ni nuevas inversiones aprobadas.
La cooperación tecnológica también incluye un aporte no reembolsable de US$15 millones que Washington anunció el 22 de octubre para establecer un Centro Nacional de Operaciones de Ciberseguridad. El canciller Pablo Quirno confirmó el financiamiento durante la visita de Christopher Landau y adelantó que el programa contemplará una evaluación de la red troncal de Internet de ARSAT. El proyecto se integra a la estrategia bilateral para fortalecer la infraestructura crítica y reducir la dependencia de proveedores tecnológicos considerados no confiables por Estados Unidos.
En el plano comercial, Washington también promovió un programa para facilitar la incorporación de pequeñas y medianas empresas argentinas a cadenas de suministro vinculadas con sectores industriales y mineros. La convocatoria contempla hasta 100.000 dólares para capacitación y asistencia empresarial. En la Casa Rosada consideran que este tipo de iniciativas forma parte de una agenda más amplia de integración productiva, aunque su alcance es diferente al de los grandes acuerdos de inversión.
La derrota republicana también abrió interrogantes sobre el margen de Trump para sostener eventuales mecanismos de asistencia financiera a la Argentina. El nuevo Congreso tendrá mayores facultades para investigar decisiones del Poder Ejecutivo estadounidense, convocar funcionarios y controlar el uso de recursos públicos. En el Gobierno argentino confían en que el respaldo de Washington se mantendrá, pero reconocen que el escenario político puede volver más complejas futuras intervenciones.
En Balcarce 50 distinguen, además, las coincidencias ideológicas de las diferencias económicas entre ambas administraciones. Fuentes oficiales sostienen que Milei y Trump comparten posiciones sobre distintos asuntos internacionales, pero aplican políticas comerciales y económicas diferentes. El Gobierno argentino mantiene su orientación aperturista mientras Estados Unidos impulsa una política de protección de sectores productivos y utilización de aranceles como herramienta de negociación.
La agenda bilateral continuará bajo la coordinación de las áreas de Cancillería, Economía y los organismos con competencias específicas en comercio, inversiones y seguridad. El Gobierno considera prioritario avanzar con los instrumentos que ya se encuentran negociados y evaluar nuevas vías de cooperación antes de que asuma el próximo Congreso estadounidense.
La Casa Rosada apuesta a que la relación con Washington sobreviva a los cambios políticos y no dependa únicamente del respaldo personal de Trump a Milei. La prioridad inmediata será avanzar con el acuerdo comercial y profundizar los compromisos en logística, suministros, tecnología e inversiones. Aunque el Gobierno descarta un cambio de orientación en su alianza con Estados Unidos, reconoce que la nueva composición del Congreso obliga a acelerar las negociaciones y buscar mayores garantías de continuidad institucional.
