«Tienen el derecho a estudiar»: Fuerte reclamo de la comunidad de la Escuela 737 por paros y problemas edilicios

Familias de la Escuela Secundaria Nº 737 expresaron su profunda preocupación ante la alarmante pérdida de días de clase por problemas de infraestructura y constantes medidas de fuerza.

lunes 29/06/2026 - 10:34
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Entre quejas por la falta de calefacción, cloacas tapadas, fallas en la iluminación y semanas enteras sin porteros, los padres advirtieron sobre el severo retroceso pedagógico de sus hijos y apuntaron contra el Gobierno provincial: «El gobernador dijo que iba a garantizar los 180 días de clase y no se está cumpliendo».

​La paciencia de la comunidad educativa de la Escuela Nº 737 llegó a su límite. En una asamblea autoconvocada en las puertas del establecimiento, las familias decidieron romper el silencio y visibilizar una crisis que, según denuncian, arrastra casi una década de parches edilicios, desidia de Obras Públicas y una conflictividad gremial que dejó a los alumnos desamparados y al borde del «analfabetismo funcional».

​Bajo la modalidad de clases reducidas, rotación de cursos o la fría virtualidad de la plataforma Google Classroom, los estudiantes asisten de forma intermitente. Los testimonios reflejan una desgarradora realidad compartida: el derecho constitucional a la educación pública se encuentra gravemente vulnerado en la ciudad.

​El drama en el hogar: Tareas sin explicación y frustración familiar

​Vanesa, madre de una alumna que cursa el tercer año, relató el drama cotidiano de intentar sostener la escolaridad desde el ámbito doméstico sin herramientas pedagógicas. «Mi hija va a pasar a cuarto año y siente que no sabe nada. Desde que empezó el ciclo lectivo no ha tenido una semana completa de clases», lamentó con angustia.

​La mujer describió el caótico esquema horario al que están sometidos diariamente: «Por ahí entran a las 7:30 de la mañana y a las 9:00 ya tenemos que retirarlos porque se cortó el agua o porque no hay calefacción en todo el edificio. Se manejan por Classroom, pero nadie les explica lo que tienen que hacer. Es solo sentarse tres o cuatro horas a copiar tarea sin entender el contenido».

​La problemática expone también una brecha social crítica. «Yo no terminé el secundario y me cuesta mucho poder ayudarla. Los chicos se estresan. Necesitan estar en el aula, frente a un docente que les diga cómo se hacen las cosas», sentenció Vanesa, quien recordó que el abandono del edificio no es nuevo: «Tengo un hijo que se egresó en 2018 y ya sufríamos los mismos problemas de cañerías rotas y falta de calefacción. El año pasado los propios padres tuvimos que colaborar para comprar la luminaria, algo de lo que tendría que hacerse cargo el Estado».

​»Nuestros hijos terminan siendo rehenes»

​Por su parte, Sebastián, otro de los padres autoconvocados en el establecimiento, coincidió en el severo diagnóstico de la infraestructura y lamentó el impacto directo que el conflicto salarial y operativo genera en la formación elemental de los adolescentes. «El problema es un 50 y 50 entre lo edilicio y el personal operativo. Faltan porteros y se suspenden las clases por falta de higiene o porque no se puede garantizar el desayuno y la merienda», reseñó.

​El padre aclaró que la comunidad acompaña el reclamo de los trabajadores, pero exige que se priorice a los menores: «Entendemos y acompañamos la lucha por los salarios, muchos de nosotros hemos ido a las marchas. Pero queremos que entiendan la necesidad de nuestros hijos de estar escolarizados. Están perdiendo conocimiento y terminan siendo rehenes de toda esta situación».

​Asimismo, remarcó la solidaridad interna ante la falta de respuestas oficiales, detallando que «gracias a un papá que está colaborando con la mano de obra, se están cambiando los focos y tubos de la escuela para poder dar clases en lo poco que se puede, rotando los cursos».

La insólita propuesta de los padres ante la desocupación y la falta de porteros

Ante la alarmante posibilidad de que tras el receso invernal continúen los paros de los auxiliares de la educación (ATE), Sebastián lanzó una drástica propuesta comunitaria:

  • Monotributo para limpiar: «La parte operativa nos preocupa. Si no les alcanza el sueldo o no quieren venir, hay mucha gente sin trabajo en la calle. Armamos un grupo de padres, nos hacemos el monotributo y venimos nosotros mismos a limpiar y reparar la escuela».
  • Llamado a las autoridades: «Que nos digan con quién hay que hablar y venimos a laburar a la escuela, no tenemos drama. Pero necesitamos que los chicos vuelvan a las aulas, que es su espacio de contención y de formación», exclamó.

​Un reclamo que apunta directo a Rawson

​Los padres confirmaron que ya comenzaron a organizarse de manera independiente mediante redes sociales para coordinar futuras medidas de fuerza conjuntas, debido a que las vías institucionales tradicionales se encuentran agotadas.

«La directora nos comunicó su malestar, ella hace los reclamos a Obras Públicas pero le dan mil vueltas con los papeles, los presupuestos y nadie le hace caso. Queremos que esto llegue a donde tenga que llegar: al Ministro de Educación, al Intendente y al Gobernador. Esto depende netamente de la Provincia y deben dejar de mentirle a la gente con promesas que no se ven en la realidad. La educación de mañana depende de que abran las escuelas hoy», concluyeron de forma unánime.

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#Escuela N°737
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