Se trata de unas 3,5 millones de familias integradas por 12 millones de personas. El director del organismo había dicho que «no resulta fácil definir qué es la pobreza».
La mayoría de los 170 países que tienen estadísticas socioeconómicas estandarizadas miden un indicador relevante, como es el de la pobreza e indigencia. Entre las excepciones se cuenta la Argentina, que ha decidido suspender su cálculo y difusión a partir del último año, luego de que cambiara la metodología y estructura de gasto de los hogares para calcular la variación del índice de precios al consumidor.
Luis Secco, columnista de InfobaeTV, cuando vio el título de la nota de opinión en Ámbito Financiero del director del Indec, Néstor Itzcovich, sobre «la verdad de los índices de pobreza», destacó: «Pensé que iba a difundir los nuevos datos, pero lo que hizo fue dar los insumos para que cada uno pueda calcular su propio índice. Muchos lo hacen, y llegan a cifras del 20% a 30% de los hogares, según los índices que se utilicen para calcular las canastas de alimentos y servicios esenciales».
Secco destacó en diálogo con Carlos Arbía que «existen un conjunto que se utilizan para obtener un índice de pobreza amplia y comparable con el de otros países, como de expectativas de vida, grado de escolaridad y nivel de ingreso, y ubican a la Argentina en el puesto 45 para el último año, es decir, rankea bastante bien, pero cuando compara con otros años surge que los mayores progresos se obtuvieron en los 90 y no en los años cero, y eso contrasta con lo que pasó en el mundo, que registró los mayores avances en los últimos años».
Hasta fines de 2013 el Indec estimaba mensualmente el valor de las canastas básica alimentaria y canasta básica total, integradas por bienes y servicios que cubren las necesidades alimentarias y no alimentarias consideradas vitales para el ser humano. El ejercicio es muy simple, toda persona u hogar, con ingresos inferiores a la CBA y CBT por adulto, o 3,09 adultos para el caso de una familia tipo, se la cataloga como indigente o pobre, respectivamente.
Ante la ausencia de esa referencia, un camino alternativo es cotejar los niveles de ingresos de los hogares con el tipo de cambio de pesos por dólar y ubicar por debajo del umbral de pobreza a quienes perciben menos del equivalente a cuatro dólares por día, para un adulto, o 12 para una familia tipo que se estima consume el equivalente a 3,09 mayores, según el promedio que al tipo de cambio de poder de compra, obtuvo el Banco Mundial para un conjunto relevante de países.
Así surge que en el último trimestre de 2014 aproximadamente 28% de los hogares percibía un ingreso por todo concepto: salario, plan social, jubilación, inferior a 12 dólares diarios al cambio de $8,51, y se ampliaba la proporción a 48%, si el valor de referencia era el tipo de cambio libre de $13,81. En ambos casos, surgió un aumento de 3 a 6 puntos porcentuales, en comparación con las relaciones obtenidas para el año anterior.
Otra forma de aproximación a la medición de la pobreza, a partir del ingreso del grupo habitacional, es vincularlo con el de dos salarios mínimo, vital y móvil, el cual para fines de 2014 era de $8.800: Se ubicó en un rango de 43%, dos puntos porcentuales más que un año antes.
De ahí que, por un camino u otro, se obtiene que la pobreza se incrementó en el último año entre un 13% y un 15%, según el tipo de cambio que se tome, o 6%, medido por el salario mínimo, vital y móvil, equivalente a un universo de 1 a 1,4 millones de personas adicionales, a las 10,5 millones que se proyectaba al total país un año antes.
