Se enamoraron gracias a su pasión por la montaña y dejaron todo para escalar los picos más altos de América

Fiorella Poggi y Lorenzo Re crearon Almas Verticales para retratar su amor por este deporte y compartir los destinos que visitarán durante los próximos meses en su viaje de Ushuaia a Alaska.

lunes 11/12/2023 - 8:24
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La frase “La cima es la mitad del camino”, de Ed Viesturs, se convirtió en una especie de mantra para Fiorella Poggi y Lorenzo Re. Ella, una profesora de Educación Física de Villa Mercedes, San Luis. Él, un farmacéutico de General Pico, La Pampa. Sin conocerse, los dos empezaron a transitar un camino que más tarde terminaría por encontrarlos: el montañismo.

“Nos conocimos el 4 de marzo de 2022 personalmente, porque al vivir en provincias separadas era complicado, pero ya nos veníamos hablando por redes sociales desde hacía un tiempo”, contó Lolo en diálogo con TN.

La historia de amor, que inició como una amistad y terminó en el altar, empezó cuando él le prestó a ella equipamiento para que hiciera una expedición al Aconcagua con su familia. “Cuando fui a buscar las cosas nos vimos por primera vez y empezó la relación”, relató.

Fiore recordó ese primer encuentro de la misma manera: “La montaña fue nuestro tema de conversación, fue lo que nos enamoró. Por eso nos quisimos conocer personalmente. Después emprendimos un viaje juntos, nos fuimos al Sur, y empezamos una relación a distancia durante un año”.

La relación a distancia no solo les permitió conocerse de una manera distinta, sino que los impulsó a planificar su primera gran aventura juntos: escalar los picos más altos de América. “El proyecto lo empecé a cranear hace un año y medio. Después del Aconcagua, tuve la suerte de hacer cumbre en el Ojo del Salado, la montaña más alta de Chile, compartida con la Argentina, y el volcán más alto del mundo. Fue totalmente distinto lo que se vivenció ahí. Entonces empecé a ver que la cultura de montaña variaba en cada lugar y me pareció que estaría bueno conocer la de otros países”, detalló Lore.

Cuando le planteó a su novia el plan, ella no lo dudó ni un segundo: “Ahí nomás le dije que sí, que empezáramos a organizarlo. Queríamos hacer algo que a nosotros nos deje un aprendizaje y nos permita charlar con otras personas. Es increíble ver cómo se vive la experiencia de montaña en cada región”.

Con esa idea en la cabeza empezaron a gestar lo que hoy es Almas Verticales, un espacio en el que comparten su aventura y brindan servicios para quienes quieran practicar esta actividad. Además de publicar contenido en su blog y cuenta de Instagram, Fio y Lore muestran el recorrido que hacen con la Filoneta, la camioneta que equiparon para el viaje, a través de su canal de YouTube.

Sobre la reacción que tuvieron sus familiares y amigos al enterarse del proyecto, los dos destacaron el aguante. “Lo primero que nos dijeron, y nos siguen diciendo, es que estamos los dos locos, pero el apoyo de nuestras familias se hizo sentir desde el primer momento”, aseguraron.

La historia de Fio y Lore con la montaña

Fiorella empezó a escalar cuando tenía 14 años, gracias al amor por el deporte que le inculcaron sus papás. Aunque probó varias actividades, el montañismo la atrapó casi al instante. Para ella, es una pasión que se adapta a la vida cotidiana: “El esfuerzo que uno hace para llegar a una cumbre siempre es beneficioso y llena de experiencia, por más que a veces no se llegue. Y eso pasa en la vida: a veces no cumplimos con las metas que soñamos por diferentes causas, pero lo que se aprende en el camino, la experiencia que se gana, es lo que hace que crezcamos como personas, y eso es lo que representa el montañismo”.

Para Lore, estar en contacto con la naturaleza es una manera de no perder de vista lo que es realmente importante: “A medida que uno va creciendo pierde esa capacidad de sorpresa y asombro. Y cuando uno viene a la montaña, ya sea a hacer una cumbre o a caminar, es como que volvés a ser un niño”. “Obvio que hace frío y a veces hasta la pasás mal, por eso tenés que estar atento a los pequeños estímulos que en la vida diaria no tenemos en cuenta, como el rayito de sol que te calienta. Uno aprende a valorar las cosas pequeñas, porque en la montaña nos sentimos chiquitos e insignificantes”.

La relación de Fiorella y Lorenzo empezó y evolucionó gracias a la montaña. Este deporte no solo fue el punto de partida para sus charlas, con la naturaleza de fondo se pusieron de novios y se comprometieron. La gran pregunta (”¿Te querés casar conmigo?”) la hizo Fio, a 4200 metros sobre el nivel del mar y de espaldas al Aconcagua. El “Sí, quiero” fue el punta pie inicial para una aventura que en un principio ninguno de los dos creía posible.

El camino de Almas Verticales

Más allá de que Fiore y Lore están cumpliendo uno de sus sueños, no todo siempre sale bien. Durante el recorrido hasta Ushuaia tuvieron que enfrentar desde el mal clima hasta los problemas técnicos con su camioneta, todas situaciones imprevistas de las que terminaron aprendiendo. Es que frente a cada adversidad siempre apareció en su camino gente dispuesta a dar una mano.

“Creo que lo más difícil fue dejar atrás a la familia y los amigos y acomodarnos para vivir en una casita de 10 metros cuadrados. Y lo más lindo fue todas las personas y los lugares nuevos que conocimos en este tiempo”, detalló Lore.

Por lo pronto, ambos están entusiasmados por los desafíos que les depara el camino hasta Alaska: “Sabemos que es un proyecto largo y que no va a ser fácil, pero nuestro sueño es cumplirlo”. Como se repiten todos los días, la cima es la mitad del camino, y ellos siguen escalando.

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