Sangre azul y olfato implacable: Cómo rastreó D’artagnan a los prófugos Durán en los cerros

El Cabo Leandro Ponce, guía de la División Canes de Comodoro Rivadavia, detalló el trasfondo del exitoso rastreo que permitió localizar a los integrantes de la banda de los Durán tras el millonario atraco en la Ruta 3.

martes 23/06/2026 - 11:55
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Reveló cómo la impronta de una manija y una prenda de vestir activaron el olfato de D’artagnan, un sabueso Bloodhound cuyo adiestramiento de cuatro años dio su fruto más valioso al capturar por primera vez a evadidos a campo traviesa.

Por Redacción

Detrás de las crónicas policiales y los fuertes cruces políticos que dejó el millonario asalto comando al camión de lácteos pampeano a 30 kilómetros de Comodoro Rivadavia, emerge la historia del verdadero héroe de la persecución nocturna: D’artagnan. Se trata de un can de raza Bloodhound (perro de San Huberto) perteneciente a la División Canes de la Policía del Chubut, que junto a su guía, el Cabo Leandro Ponce, logró ubicar a los peligrosos delincuentes ocultos en la inmensidad del terreno escarpado patagónico.

Del picaporte a la ropa interior: La clave del rastreo

El Cabo Ponce relató en declaraciones radiales cómo se inició el procedimiento técnico una vez que la Jefatura policial activó el protocolo de emergencia. La reconstrucción del olor de los prófugos demandó un minucioso trabajo científico en la escena.

«El trabajo se pudo llevar a cabo mediante primero el levantamiento de impronta de la manija del vehículo y después llegamos a lo que es las prendas de vestir», detalló el adiestrador. En el ámbito del adiestramiento canino, la ropa representa una «impronta primaria»: «Es lo mejor que se puede utilizar a la hora de la búsqueda, ya que es lo que está más en contacto con la piel de la persona y le brinda mucha más información al perro», especificó.

D’artagnan y Atena: Estrategia de relevos en la hostilidad del cerro

Para afrontar un operativo donde se desconocía el tiempo y la distancia que los asaltantes planificaban recorrer a pie, Ponce acudió a la búsqueda con sus dos canes operativos: D’artagnan y Atena. El cabo explicó que un evadido hace lo imposible para no ser encontrado, extendiendo las travesías entre 14 y 20 kilómetros, por lo cual se aplica una estricta rotación física para evitar el agotamiento de los animales, alternando turnos de hasta cuatro horas o menos si el suelo es accidentado.

Asimismo, reveló que el éxito radicó en saber combinar las virtudes biológicas de cada ejemplar: «Voy jugando con ellos dos para ver cómo se va dando la búsqueda. Mi D’artagnan es un perro que ventea más (busca partículas suspendidas en el aire), mientras que Atena es una perrita que pega más la trufa al suelo». En este caso, si bien ambos realizaron el desgaste, el tramo definitivo y de mayor relevancia lo concretó D’artagnan.

Cuatro años de entrenamiento constante

El momento en que los grupos especiales (GEOP e Infantería) confirmaron que los sospechosos estaban rodeados gracias al rastro del can, generó una profunda emoción en la fuerza, un sentimiento que el propio Ministro de Seguridad sintetizó como «piel de gallina». Para Ponce, la sensación fue superadora: «Es una satisfacción enorme que el trabajo de cuatro años prácticamente dé frutos. Si bien hemos tenido otros positivos, este caso fue la primera vez que salimos a buscar a un evadido y se dio que pudimos llegar. Se ve reflejado el trabajo diario de la división».

Al concluir, el Cabo adiestrador aportó detalles sobre las particularidades de la raza con la que trabaja cotidianamente en la zona sur: «El Bloodhound es un perro muy noble, le encanta trabajar. Fue creado justamente para buscar; en sus inicios era para la caza y nosotros hoy lo utilizamos para la búsqueda de personas vivas». Con su proeza en los cerros comodorenses, D’artagnan revalidó el instinto de su estirpe y el valor del entrenamiento constante de la policía provincial.

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