En las primeras encuestas que llegaron a los laboratorios de campaña del Gobierno no son muy alentadoras, porque los no más de 5 puntos que mide Randazzo no los habría captado de su ex jefa.
Según publica LPO «Si no se pega a Cristina, lo pagaremos nosotros», se escuchó en los arquitectos de campaña del PRO. Los mayores reproches recaen sobre Federico Salvai, tal vez porque sabe cómo llegar al ex ministro.
La sesión para expulsar a De Vido también buscaba exponerlo, pero Randazzo se cubrió y le pidió la renuncia. Oscar Romero, diputado y candidato a reelegir por su lista, pediría la remoción de su par del FPV, en sintonía con su nuevo jefe.
Esta semana Randazzo abundó en gestos para diferenciarse de Cristina, algunos muy fuertes como su rechazo al memorándum con Irán, en una visita a la Daia.
Una de las zonas donde cosecha algunos puntos es en la primera sección y en el Gobierno detectaron que le reconocen su gestión ferroviaria.
Son votantes de sectores medios, «pensantes» y no del todo conformes con la gestión de Macri. Los mismos que Cambiemos busca persuadir para desnivelar en octubre, con el fantasma de la vuelta del kirchnerismo.
En sus entrevistas, Esteban Bullrich comenzó a hablar del 22 de octubre como fecha de elección real, o sea, en agosto será sólo un ensayo.
Según esa lectura, perder no sería tan grave si despierta a la gente que optó por Massa y Randazzo a votar Cambiemos en octubre.
Pero hay voces de Cambiemos que se animan a confiarse tanto, porque rara vez los bonaerenses votan en la general para levantar a un derrotado.
