A. A. viene viviendo un infierno hace años a manos de un violento con problemas de adicción al pegamento y todavía no encuentra una respuesta favorable por parte de la Justicia.
La mujer se comunicó con El Comodorense para hacer público su caso y no esperar a que un día cuente como una víctima de femicidio para que las autoridades consideren su caso.
«Necesito hacerlo público porque la Justicia no hace nada. Mi expareja adicta al sellarosca intentó apuñalarme, me golpeó, golpeó a mis hijas y antes de anoche ingresó a mi domicilio y me robó un celular y una tablet, entre otras cosas. Hay videos de cómo entró a robar», comentó la víctima.
Este medio tuvo acceso a las denuncias y actas que daban constancia de la prohibición de acercamiento hacia el sujeto identificado como Carlos Eduardo R., de 36 años. También a los videos donde se lo observa ingresando al domicilio de la víctima para robarle el celular y la tablet.
En una de las presentaciones ante la Policía, que data del 25 de mayo del 2025 radicada en la Comisaría Don Bosco, una de las hijas de la víctima daba constancia de que había sufrido golpes en el rostro por parte del violento, que luego la acosó en su trabajo -una heladería de zona norte- amenazando con romper los vidrios del local.
«¿Qué esperan los jueces, que me mate, que logre su cometido que es matarme bajo los efectos de la droga y ahí recién van a intervenir? Esa persona tiene que estar presa o internada como paciente psiquiátrico», enfatizó la mujer.
«Yo veo que los jueves van a esperar que mis hijas me encuentren muerta un día», dijo angustiada. Su miedo se origina hace varios años con los primeros episodios violentos que la hicieron alejarse. «Me robó muchas veces la tarjeta de débito haciendo compras en una ferretería. Cuando consume -pegamento- delira, ve cosas que lo persiguen, pega piñas al aire, así le pegó a su hermana, golpeó a mis dos hijas mayores, me golpeó muchas veces e intentó apuñalarme».
Incluso vivió una escena que pudo haber sido fatal. «La última vez intentó apuñalarme: entró a mi domicilio sin que yo esté, me esperó acostado en el piso con un cuchillo atrás de mi cama y gracias a Dios se durmió y se despertó cuando llegué, no logró apuñalarme porque alcancé a correr y me ayudaron mis vecinos», contó.
«Yo con las denuncias encajonadas no logro nada, y lo que veo es que el juez o jueza están esperando que esta persona psicópata logre su cometido que es matarme y recién ahí le van a dar una solución, pero a mis hijas con su madre muerta. Yo quiero una solución estando yo viva», expresó por último.
