Quién es la argentina que está triunfando en Uruguay

Alejandra Malvasio, fundadora y directora de Malva Depilación & Spa de manos, dice que en materia de servicios hay todavía un montón de cosas por mejorar. Nació en la provincia de Córdoba, pero a los…

lunes 28/02/2022 - 14:30
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Alejandra Malvasio, fundadora y directora de Malva Depilación & Spa de manos, dice que en materia de servicios hay todavía un montón de cosas por mejorar.

Nació en la provincia de Córdoba, pero a los 20 años se fue a Uruguay, donde formó una familia y desarrolló una sólida trayectoria en el mundo corporativo. Así transcurrieron sus días hasta que se animó a volcar su experiencia y coraje en un emprendimiento propio, el cual hoy «le cambió la vida».

Alejandra Malvasio es fundadora y directora de Malva Depilación & Spa de manos. Tiene 35 años, está casada, tiene dos hijos-, y cuenta con tres locales en estética de uñas y masajes que abrió de forma casi paralela uno a otro. Ahora va por el cuarto negocio en un nicho especializado que, a su juicio, estaba desatendido en el país. 

Por otro lado tiene varios proyectos en marcha, entre ellos, lanzar productos para el retail, inaugurar una academia de capacitación en estética y sembrar las bases para franquiciar su negocio. Para ello, cuenta con el know-how, un equipo de 30 personas y una base de 12.000 clientes actuales y potenciales.

Sobre su cambio de vida y cómo se animó a dejar un trabajo corporativo ejecutivo para emprender, Malvasio lo sintetizó de forma breve: «La vida del emprendedor se va formando camino al andar». Con esa filosofía, se animó a llegar hasta donde se encuentra hoy.

Sus primeros pasos

Desde muy joven, la dueña de Malva Depilación & Spa de manos estuvo vinculada a la ONG Desem Jóvenes Emprendedores. Ahí entró en contacto con lo que era el ecosistema emprendedor. Luego se formó en recursos humanos y marketing, pero siempre tuvo la idea de poner un negocio.

Cuando estaba en Unilever (2013-2017), donde era jefa de Recursos Humanos, Sustentación y Comunicaciones, surgió la idea de un emprendimiento. Así puso el primer local en Parque Rodó en 2017 para depilación con sistema español y hacer uñas con la estética tradicional, luego fue evolucionando. En 2018 empezó a trabajar en la constructora Berkes, un rubro muy alejado de la estética, y se dio cuenta que si me dedicaba full-time a su negocio, podría desarrollarlo como cadena. Renunció a Berkes el 13 de marzo de 2020, justo cuando se desató la pandemia en el país.

A las dos semanas de abrir tuvo que cerrar un mes por la crisis del Covid19, pero ya había dejado la empresa en la que trabajaba para abrir una segunda sucursal y siguió adelante. En octubre de 2020 se abrió el local y en septiembre del año pasado, el tercero.

Malva fue creado por una emprendedora argentina.

Malva fue creado por una emprendedora argentina.

Mucha gente le dijo: «¡No, Ale, cómo vas a abrir tantos locales!. Pero yo tenía la convicción de que los iba a hacer andar. No fue optimismo, sino convicción. Estaba segura de que iba a funcionar y así fue. Lo atribuyo a que teníamos las herramientas para estar bien administrados, teníamos ya algunos años en el rubro y las clientas confiaban en que seguíamos el protocolo de higiene. También ya teníamos una fuerte presencia de marca en las redes sociales», dijo en una entrevista con el diario El País.

. Estábamos trabajando con reservas de citas en la web desde 2017, estábamos en Google, posicionados en digital, con métodos de pago online, un montón de terreno allanado, por lo que la gestión en la pandemia casi no nos cambió la realidad. Además, en pandemia, las clientas buscaban un momento para sí mismas de autocuidado, a pesar del encierro. Eso fue un cambio en el consumidor que aprovechamos. Pero bueno, todo eso resultó en que, mientras los demás cerraban, nosotros abrimos locales», agregó.

Un rubro poco explotado

Una de las consultas a la emprendedora argentina fue por qué eligió este rubro. Y en eso, contó con su experiencia cordobesa. «Vi que este tipo de servicios estaba mucho más desarrollado en Argentina, con lugares especializados en uñas, cejas, pestañas y depilación; hice el ejercicio de ver las tendencias y me di cuenta que, en algún momento, esto iba a madurar en Uruguay».

También recalca que es muy emprendedora, formada en marketing, en recursos humanos, y vio la oportunidad de negocio. «Estaba convencida de que podía desarrollar algo más grande, más rápido, más competitivo. En Uruguay, en materia de servicios hay todavía un montón de cosas por mejorar», comentó.

Cuidar las uñas, un espacio que estaba vacío en Uruguay.

Cuidar las uñas, un espacio que estaba vacío en Uruguay.

Desde muy chica se metió en el mundo de los emprendimientos. El primero lo tuvo en su época de estudiante, cuando quiso tener una marca de accesorios en Argentina. No existía el e-commerce en esa época. Los quería vender por Facebook cuando recién había arrancado esa plataforma. «Capaz que, si lo hubiera hecho ahora, funcionaba, pero fue un fracaso. Luego abrí una consultora, pero era muy junior y no fue exitosa», dijo.

Luego, estaba convencida de que podía desarrollar algo más grande, más rápido, más competitivo y así nació «Malva», nombre que tiene que ver con su apellido y porque también es un color, una planta. «Me acuerdo que tuve una charla con Leo (Silveira), y me contó que, cuando abrió woOw, tomaba decisiones en cinco minutos. Entonces, no le di más vuelta al nombre, y la realidad es que gustó, enganchó, es fácil de recordar. Lo bueno es que el nombre no tenía nada que ver con el servicio que ofrecemos, porque apostábamos a largo plazo por si anexábamos o cambiábamos servicios».

Entonces, estaba pensando en una «marca paraguas» desde el arranque del emprendimiento. No quería enfrascar en solo un concepto para crecer. «Tengo una frase de cabecera que dice: Malva es una excusa para emprender y hacer las cosas distintas, es crear oportunidades, el motor para muchas personas. Mañana, si surge otro proyecto, lo vamos a hacer bajo esta marca. La satisfacción más grande de emprender es hacer y generar oportunidades, también para los demás. Sin el equipo de todas estas mujeres que trabajan para Malva, no hubiésemos llegado tan lejos», explicó.

Su crecimiento como empleadora

Hoy Malva tiene más de 30 personas trabajando en tres locales: Parque Rodó, Punta Carretas y Carrasco. El cuarto lugar será en Parque Batlle, que abrirá en dos meses.

Cuentan con personal de todas las edades y orígenes: de República Dominicana, Cuba, Venezuela, Colombia, uruguayas, argentinas. Chicas de 18 años hasta 40. Algunas son estudiantes universitarias, para otras este es su primer trabajo, o están en el rubro hace años. 

La cera para depilar es una marca propia de Malva.

La cera para depilar es una marca propia de Malva.

Uno de los motivos por los que cuenta con distintas nacionalidades se dio ya que al arribar a Uruguay, con 20 años, muchas veces le dijeron «venís a sacar el trabajo». Ella quedó impactada, por eso toma personas que quieren trabajar y que están dispuestas a aprender. «Si tenés las ganas, si querés trabajar y superarte, Malva es el lugar. Contamos con una persona que oficia de mentora técnica y ese el inicio de un área más completa de capacitación», comentó.

En cuanto a la cantidad de clientas, tienen una base de datos con 12.000 personas. Es un abanico amplio, con edades que van desde los 14 a los 70 años. Desde los 14 años las clientas pueden empezar a venir, dependiendo del servicio, acompañadas de un adulto.

Crecimiento en números

Si bien la emprendedora argentina no da cifras, si explica que el crecimiento se nota en el despliegue de los locales. «No puedo hablar de porcentajes ahora, pero en 2017 éramos tres personas en un solo local y ahora, en 2022, somos 30 en cuatro locales. En verano es cuando se mueven más las ventas. El boom es de septiembre a abril, por los eventos, los casamientos, las reuniones familiares. Gracias al crecimiento que hemos tenido, tenemos encargadas de operaciones en cada sucursal, así como encargadas de atención al cliente. Todo lo que es comercial lo tenemos más encaminado».

Por otro lado, aseguró que no quieren derivar en peluquería, sino estilismo de cejas y pestañas, uñas y depilación, que son cuatro servicios de complejidad, un nicho definido. Se usan productos importados, de categoría de salón del exterior, diferentes a los que se consiguen en farmacias.

En cuanto a los productos que usa, tiene una cera de depilación de elaboración propia, en proceso en el Ministerio de Salud Pública, con marca registrada. «Una vez que tengamos las habilitaciones, la comercializaremos. Queremos llegar al retail con insumos profesionales», dijo.

En cuanto a otros planes, quiere pulir la empresa a nivel de procesos para armar las bases para franquiciar. «Tenemos muchas ganas de llegar al interior del país. Hoy mi objetivo es estandarizar. El desvelo es la calidad de servicio y la construcción de marca. También desarrollaremos el área de capacitación en la nueva sucursal de Parque Batlle, donde, además de la atención al público, vamos a armar una academia; porque esto es una forma de autoempleo, una salida laboral para muchas mujeres».

Los mentores

Alejandra es socia y mentora honoraria de emprendimientos en fases iniciales en la Organización de Mujeres Empresarias del Uruguay (OMEU). Y en Endeavor, participó de programas. «Tuve la suerte de tener como mentores a Alejandro Schein, dueño de Zenit, y a Marcel Burgos (Marcel Calzados). Ambos me ayudaron mucho a tomar decisiones acertadas en la pandemia, en el marco de Endeavor», explicó.

La mentoría con Alejandro fue en el programa «Potencia», financiado por la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE) y Endeavor. A Marcel lo fue a buscar cuando surgió el proyecto de convertirse en franquicia, porque es el presidente de la Cámara de Franquicias. «Me recibió con las puertas abiertas», recordó.Te puede interesar

En realidad, el tema con ambos fue cómo franquiciar, cómo crecer en sucursales, cuándo era el mejor momento para hacerlo y otras dudas. «La formación corporativa que yo tenía da herramientas, pero no todas. Ahora estoy haciendo el MBA en el IEEM, que me aportó un montón de herramientas que estoy aplicando», finalizó la dueña de Malva.

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