El licenciado en Enfermería y docente universitario Enrique Mansilla brindó una capacitación sobre reanimación cardiopulmonar (RCP) durante su participación en el programa «Bienvenidos a Dubái», de El Comodorense Stream, donde explicó las acciones que deben realizarse ante una persona que se desvanece y presenta un posible paro cardiorrespiratorio.
Ante las cámaras, el especialista detalló el protocolo de acción indispensable que cualquier ciudadano debe conocer para asistir a una persona que sufre una descompensación severa en la vía pública o en un ámbito privado.
La premura en estos casos es vital, ya que el tiempo de respuesta define las posibilidades de supervivencia. Tal como fundamentó el profesional, a los cinco minutos de que el cerebro deja de recibir sangre oxigenada comienza la muerte cerebral. Por este motivo, antes de acercarse al individuo afectado, el rescatista debe evaluar obligatoriamente el entorno para garantizar su propia seguridad frente a peligros como el tránsito vehicular, estructuras colapsadas, fuego o fuentes de electricidad. «Una de las primeras cosas que se enseña en este tipo de cursos justamente es no transformarse en otra víctima», remarcó Mansilla, y agregó categóricamente: «Yo ya tengo una víctima, no necesito otra».
Una vez que el área es segura, se debe confirmar el estado de la persona para determinar si sufrió un paro cardiorrespiratorio. Para ello, se evalúan tres factores de manera rápida: el nivel de consciencia, tomándola por los hombros y preguntándole en voz alta qué le pasó; la respiración, acercando el oído a su boca para escuchar el paso del aire mientras se observa si el tórax se eleva; y el pulso, que se rastrea con tres dedos en la muñeca, en la ingle o en el cuello. Si el paciente está inconsciente, no respira y no tiene pulso, se confirma el cuadro de gravedad extrema. «Eso significa que se produjo lo que se conoce como paro cardiorrespiratorio. Es decir, se detuvo el corazón, dejó la sangre de circular y, por consiguiente, como el corazón y el pulmón funcionan al unísono, una vez que uno se detiene, el otro lo hace inmediatamente», detalló el Licenciado en enfermería.
Al confirmar el cuadro, se debe contactar inmediatamente al servicio médico de emergencias, que en Comodoro Rivadavia funciona a través del 107 o el 911, detallando la situación y la dirección exacta. El docente hizo especial énfasis en la logística para evitar demoras en el arribo de la ambulancia, la cual puede tardar entre 15 y 20 minutos. Si el lugar es de difícil acceso, se debe designar a un tercero para guiar a los profesionales. «Tiene que haber alguien parado en la mitad de la calle haciendo señas para que la ambulancia entre en contramano o llegue lo más rápido posible», advirtió.
Mientras se aguarda la ayuda médica, se deben iniciar las compresiones torácicas. «El corazón está situado en el centro del pecho hacia la izquierda de la víctima. Entonces, yo tengo que tener en cuenta el centro del pecho, entre las tetillas […] es el lugar exacto donde yo tengo que colocar el talón de mi mano«, explicó el licenciado. Con los brazos rígidos, aprovechando el peso del cuerpo y bajando el tórax unos cinco centímetros, se debe mantener un ritmo de entre 100 y 120 compresiones por minuto.
El especialista precisó que el ciclo oficial consta de 30 compresiones por dos insuflaciones (respiración boca a boca despejando la vía aérea), aunque aclaró que si el rescatista no se anima a insuflar, puede realizar únicamente las compresiones. Cada dos minutos, se debe detener la maniobra brevemente para chequear los signos vitales. En caso de que la persona recupere el pulso y la respiración, se la debe colocar de costado en posición lateral de seguridad.
Finalmente, Mansilla fue contundente respecto al tiempo que se deben sostener las compresiones. A menos que la persona reaccione de manera autónoma o el rescatista alcance el agotamiento físico en una zona aislada, la maniobra no debe interrumpirse ni siquiera al escuchar la sirena de la ambulancia. «Vas a dejar de hacer las maniobras de RCP hasta que alguien te toca y te dice: ‘Correcto, ahora sigo yo'», concluyó el especialista, dejando en claro que el traspaso de la víctima debe ser directo y coordinado con el personal de salud.
