Qué dicen los especialistas en educación sobre los resultados de Argentina en las pruebas PISA: “Los alumnos no entienden lo que leen y aprenden cada vez menos”

El país obtuvo sus peores resultados desde 2006: cayó en lectura, matemática y ciencias. Los expertos observan un deterioro que combina problemas estructurales y cambios en cómo aprenden los chicos.

martes 08/09/2026 - 11:34
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Los resultados de las pruebas PISA 2025 dejaron a Argentina otra vez frente a un diagnóstico crítico. Los estudiantes de 15 años retrocedieron en Matemática, Lectura y Ciencias respecto de 2022, y el área más comprometida volvió a ser matemática, donde el 76% no alcanzó el nivel mínimo de desempeño.

El deterioro se da en un contexto de retroceso global de los aprendizajes, pero en el caso argentino es especialmente pronunciado. En la evaluación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)Argentina obtuvo 367 puntos en Matemática, 389 en Lectura y 393 en Ciencias. En Ciencias, que fue el área principal de esta edición, el país quedó en el puesto 71 entre 91 sistemas educativos.

Casi la mitad de los estudiantes mostró bajo desempeño simultáneamente en las tres áreas, mientras que solo una minoría muy pequeña alcanzó niveles altos.

“Lectores apresurados” que no entienden lo que leen

La prueba PISA, que la OCDE realiza de manera periódica para medir habilidades y conocimientos de estudiantes de 15 años en Matemática, Lectura y Ciencias, alcanzó en esta edición a 760.000 alumnos de 91 países y economías, una muestra representativa de unos 33 millones de estudiantes.

La baja argentina se inscribe en un escenario más amplio que también encendió alarmas en otros países. A nivel mundial, Lectura fue el área con el descenso más pronunciado, especialmente en las habilidades más complejas.

El organismo detectó además un fenómeno global al que denominó “lectores apresurados”, estudiantes que responden rápido e incorrectamente, una conducta que casi se duplicó entre 2018 y 2025.

Los especialistas consultados por Infobae remarcan que en Argentina esa tendencia global se combina con debilidades previas del sistema educativoy con problemas de aprendizaje que vienen desde hace años.

Dos dimensiones para explicar el deterioro

Los especialistas en Educación consultados por Infobae coincidieron en que es necesaria una interpretación compleja: el deterioro no se explica por una sola causa.

El análisis combina dos dimensiones. Por un lado, un problema estructural de la escuela argentina para asegurar aprendizajes básicos de manera sostenida.

Por otro, una transformación más general en la relación de los adolescentes con la lectura, la atención, el esfuerzo y los modos de estudiar.

En este aspecto, las pantallas, las redes sociales y los nuevos usos de la inteligencia artificial son claves para entender qué tipo de adolescentes están en las aulas.

La crisis en matemática no sorprendió a quienes siguen la evolución de PISA

Para Gustavo Zorzoli, exrector del Colegio Nacional de Buenos Aires y especialista en educación “no es sorprendente el resultado en matemática, en términos de una tendencia que venimos teniendo en los últimos 15 o 20 años”.

En declaraciones a Infobae en Vivo señaló que esa materia “ha sido, desde el primer momento, el área con mayores dificultades” y que el nuevo retroceso, aunque peor que los anteriores, “no deja de estar dentro de lo previsible”.

Zorzoli vinculó ese deterioro con la falta de políticas persistentes para modificar la enseñanza. “En matemática no se ha hecho mucho en términos de pensar políticas activas que traten de torcer esta tendencia”, afirmó. En ese marco, sostuvo que el mal desempeño no debería leerse como una sorpresa, sino como el resultado de años sin cambios de fondo. “¿Por qué iba a cambiar esta tendencia si no ha habido en los últimos diez años nada que haga pensar que pusimos a prueba un modelo nuevo o un programa diferente para tener resultados mejores?”, planteó.

La observación dialoga con uno de los datos más duros de PISA 2025: apenas el 24% de los estudiantes argentinos alcanzó el nivel 2 o superior en matemática, que la prueba considera el umbral básico. El resto quedó por debajo de competencias elementales para esa edad.

En una línea parecida, Martín Nistal, director del Observatorio de Argentinos por la Educación, advirtió a Infobae que “desde 2009, Argentina viene empeorando de forma sostenida en sus resultados de Matemática y lamentablemente esta vez no fue la excepción”.

La frase resume la idea de una falla acumulativa: los estudiantes llegan al final de la escolaridad obligatoria sin dominar herramientas básicas, y el sistema no logra corregir esa trayectoria a tiempo.

En diálogo con Infobae, Sandra Ziegler, investigadora en educación de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) y secretaria académica de la institución, señaló que la caída no responde a una única causa ni puede explicarse por una coyuntura particular.

Según planteó, el deterioro del aprendizaje es fruto de problemas estructurales acumulados, entre ellos el crecimiento de la pobreza y de las desigualdades, un sistema educativo muy fragmentado, la discontinuidad de las políticas educativas y la dificultad para garantizar condiciones óptimas de enseñanza.

A eso sumó “un debilitamiento del tiempo y la intensidad del trabajo escolar sobre aprendizajes fundamentales”.

La caída en lectura también expone el peso del contexto social

Aunque matemática concentra el dato más dramático, el retroceso en lectura también preocupa a los especialistas. En Argentinael 59% de los estudiantes quedó por debajo del nivel mínimo en esa área. Para Nistal, además de las dificultades propias de la escuela, ahí se suma el peso de la desigualdad social y del acompañamiento familiar. “La familia es fundamental”, señaló, aunque advirtió que las diferencias socioeconómicas en el país condicionan fuertemente los aprendizajes y hacen que los estudiantes más pobres tengan peores resultados de manera sistemática.

Aun así, sostuvo que esa constatación no reduce la responsabilidad del sistema educativo. “La escuela pública en particular tiene que servir como motor de cerrar las brechas, independientemente de dónde vengan los chicos”, dijo. En su lectura, hoy eso no está ocurriendo. La caída en PISA expresa, entonces, no solo un problema de desempeño académico, sino también la dificultad de la escuela para compensar desigualdades de origen.

En esa misma línea, Ziegler sostuvo que los entornos por fuera de la escuela y la familia tienen un papel importante en la formación de hábitos lectores. “Contar cuentos, leer carteles en la vía pública, conversar sobre algo leído produce estímulos muy significativos”, dijo a Infobae. Pero enseguida advirtió que, en Argentina, con altos niveles de pobreza y desigualdad, esa responsabilidad no puede quedar delegada en los hogares.

Para la especialista, tanto PISA como las pruebas nacionales vienen mostrando que la escuela no compensa las diferencias de origen, sino que muchas veces termina reproduciéndolas. Por eso planteó la necesidad de reforzarla “como una verdadera usina de lectura”, con libros, bibliotecas activas y tiempo cotidiano para leer textos diversos y cada vez más complejos. Desde esa mirada, la práctica lectora puede derramarse luego hacia las familias y hacia la sociedad, pero no al revés.

Ziegler agregó que muchos alumnos llegan hoy con una base distinta, “seteados” por la velocidad y el multitasking que promueven las pantallas. La observación vuelve a cruzarse con la hipótesis de Galindo sobre una transformación más amplia en los modos de atención y en la relación con los textos.

El problema va más allá de los sectores vulnerables

La doctora en Ciencias de la Educación Carina Cabo, profesora de Filosofía, sostuvo en Infobae en Vivo que los resultados de PISA 2025 son “muy desfavorables” y que vuelven a poner en primer plano un debate postergado sobre la escuela secundaria. Según planteó, el nivel medio sigue funcionando con una estructura “atomizada” y “fragmentada”, demasiado parecida a la de hace décadas, pese a que hoy enfrenta problemas muy distintos. En su lectura, el nuevo retroceso debería servir para discutir cambios urgentes en esa organización escolar.

Cabo vinculó de manera directa las dificultades en lectura con el derrumbe en matemática. Señaló que si un estudiante no comprende lo que lee, tampoco puede resolver un problema matemático, incluso cuando no se trata de consignas especialmente complejas. Para la especialista, la gravedad del cuadro está en que PISA no mide solo contenidos puntuales, sino la capacidad de aplicar conocimientos y habilidades.

Los resultados de PISA 2025 mostraron que Argentina retrocedió en Matemática, Lectura y Ciencias respecto de 2022.

También marcó una diferencia con las pruebas Aprender. Mientras esos operativos se enfocan más en contenidos específicos, explicó, PISA apunta a habilidades de pensamiento y a la posibilidad de usar lo aprendido en situaciones nuevas. Desde esa perspectiva, no hay contradicción mecánica entre una mejora en Aprender y una mala performance en PISA: pueden estar observando dimensiones distintas de los aprendizajes, y eso obliga a no sacar conclusiones apresuradas a partir de una sola evaluación.

La especialista subrayó además que el problema no se limita a los sectores más pobres. Aunque aclaró que los contextos vulnerables sufren con más fuerza las desigualdades, remarcó que también trabaja con escuelas privadas y con estudiantes de sectores altos que presentan dificultades serias de lectura, de convivencia escolar y de vínculo con el aprendizaje.

Con información de Infobae.

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