Familiares, amigos y seguidores acompañaron este viernes el cortejo fúnebre de Piero De Benedictis en su último recorrido hasta el Cementerio de la Recoleta. Bajo un cielo encapotado, los presentes le dieron el último adiós al trovador que murió el pasado miércoles a los 81 años, en una escena marcada por el silencio de una primavera sumergida en la tristeza.
El ataúd de madera clara, cubierto de flores blancas y acompañado por una placa floral con una banda tricolor, partió pasadas las 11 desde la sala velatoria de O’Higgins 2842, en el barrio de Belgrano, donde la noche anterior se había realizado la despedida íntima. En ese clima de ronda improvisada, entonaron una conmovedora versión de “Mi viejo”, el tema que convirtió a Piero en una referencia de la música popular argentina y que esa noche sonó en las voces de sus hijos.
Su viuda Mariana Schettini, sus hijos Juan, Giuliano y Fiorella y su nieta Ámbar de Benedictis -hija de Juan y Juana Viale- fueron algunos de los que se acercaron a la Recoleta para despedir a quien era un padre, un marido, un abuelo antes que un artista de multitudes y generaciones. También se acercaron algunos amigos famosos, como Gustavo Lutteral y Walter Alfa Santiago, quienes habían acompañado también durante el velatorio.
El ingreso al cementerio se produjo bajo los arcos de la entrada principal, donde el grupo se apretó para abrir paso al cajón. La escena reflejó el vínculo cercano entre el artista y quienes lo acompañaron en sus últimas horas.
Con el perfil bajo que acompañó su despedida, el féretro con los restos de Piero ingresó a su descanso final rodeado por coronas de flores que acompañaron la escena para despedir al autor de clásicos de la canción social y la trova, como “Para el pueblo lo que es del pueblo” y “Llegando llegaste”.
El legado de un artista que atravesó generaciones
Piero nació como Piero Antonio Franco De Benedictis el 19 de abril de 1945 en Gallipoli, Italia, y llegó a la Argentina a los tres años junto a su familia, que se instaló primero en Banfield y luego en Allen, provincia de Río Negro. Ese recorrido entre la inmigración y la vida en distintas regiones del país quedó luego reflejado en buena parte de su obra.
Debutó profesionalmente en 1964 en programas de televisión donde interpretaba canciones italianas, dentro de un repertorio aún melódico. El quiebre llegó a fines de esa década, cuando conoció al periodista y escritor José Tcherkaski, con quien forjó una asociación creativa clave para su carrera: en 1969 editó su primer álbum, “Mi viejo”, que lo proyectó de forma masiva en la Argentina y en otros países de la región.
A partir de ese éxito, su discografía derivó hacia una orientación más política. Discos como “Coplas de mi país” (1972) y “Para el pueblo lo que es del pueblo” (1973) reunieron canciones sobre la desigualdad, la persecución y las dictaduras latinoamericanas, lo que le valió hostigamientos y un intento de secuestro antes del golpe de Estado de 1976. Con la dictadura militar ya instaurada, se exilió en Italia y España, donde se dedicó al trabajo rural hasta su regreso al país en 1981.
Entre los reconocimientos a su trayectoria figuran un Diploma al Mérito de la Fundación Konex en 1985 y un Latin Grammy a la Excelencia Musical en 2016. Compartió escenario con artistas como Mercedes Sosa, León Gieco, Fito Páez y Pablo Milanés. Se mantuvo activo hasta los últimos días, cuando su voz se apagó en este plano y su obra se volvió inmortal.
