Preocupación vecinal por el estado del Camino ARA San Juan: “Falta iluminación, el mar sigue erosionando y es una bomba de tiempo”

El avanzado estado de deterioro del Camino ARA San Juan y de la calle Ing. Raventos mantiene en alerta a los vecinos de la zona norte de Comodoro Rivadavia. Producto de las marejadas y la continua erosión costera, las arterias sufren desmoronamientos permanentes.

viernes 12/06/2026 - 14:27
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Desde las vecinales advierten que la falta de iluminación y la clausura parcial de estos accesos amenazan con generar un colapso total en la ya saturada Ruta 3.

La infraestructura vial en los barrios costeros de la zona norte de Comodoro Rivadavia presenta un deterioro crítico que amenaza con dejar incomunicada a una gran parte de la región. La falta de mantenimiento y el impacto directo de los factores climáticos han transformado a las calles colectoras en sectores de altísima peligrosidad para conductores y peatones.

Fabiana Ramos, quien preside la Asociación Vecinal del barrio 25 de mayo, denunció al aire por Radiocracia el estado de abandono del denominado Camino ARA San Juan y de la calle Ingeniero Raventos, ambas arterias severamente afectadas por las últimas marejadas. «Todavía no tuve respuesta de nada. Justamente estuve en el lugar, sigue todo igual, y estuve cinco minutos parada y pasaron en total 20 autos. Se ve que cortan por ahí para dirigirse a lo que es zona sur», describió con preocupación respecto al flujo vehicular que busca vías alternativas a la colapsada calzada nacional.

El riesgo de una desconexión total

La mayor alarma entre los vecinos radica en que el avance del mar termine por destruir completamente las vías de comunicación que conectan los kilómetros. «Yo veo esa calle llega a seguir partiéndose y queda totalmente cortado el paso. Imagínate lo que puede suceder, cómo se va a colapsar peor lo que es la Ruta 3», alertó Ramos.

Actualmente, el Municipio ha colocado retenes y montículos de tierra en las secciones más afectadas para impedir de forma definitiva el paso de automóviles y camionetas debido al inminente riesgo de derrumbe. Sin embargo, el peligro no ha desaparecido por completo, ya que los rodados menores continúan desafiando la clausura. «Pusieron más montículos de tierra; está bien, ahora pasan motos también. Pero iluminación no hay, no contamos con iluminación, nada. O sea, estamos en una boca de lobo», graficó la vecinalista.

Una amenaza para trabajadores y escolares

La rotura de la calle Raventos debido a la continua erosión marina incrementa el peligro diario para los habitantes más vulnerables del sector que deben transitar a pie de manera obligatoria para asistir a sus obligaciones cotidianas.

«Se corta esa calle y se complica todo para la circulación de la gente en todo sentido, con la gente que va a trabajar al hospital, a distintos lugares que tenemos ahí, la escuela, los niños. Hay niños que se van caminando a la escuela y pasan por esa calle, así que es todo una bomba de tiempo», concluyó Ramos, remarcando la urgencia de que las autoridades locales brinden una respuesta técnica antes de que ocurra un accidente de gravedad.

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