El mercado crediticio argentino atraviesa un escenario complicado, con una caída sostenida de los préstamos al sector privado y dificultades para recuperar el financiamiento. Según un informe de la consultora Analytica, agosto y septiembre registraron dos meses consecutivos de retroceso, en medio de tasas de interés elevadas y un aumento de la morosidad.
En este contexto, el ministro de Economía, Luis Caputo, defendió la política fiscal del Gobierno y aseguró que, de haberse mantenido el déficit heredado, Argentina podría haber necesitado endeudarse por hasta 100.000 millones de dólares frente al actual escenario internacional.
Durante una entrevista en el streaming Carajo, el funcionario sostuvo que la suba de las tasas internacionales encareció considerablemente el acceso al financiamiento externo, aunque consideró que el ordenamiento de las cuentas públicas permitió afrontar mejor la situación.
Sin embargo, la preocupación de los analistas está puesta en la falta de recuperación del crédito para las familias y las empresas. Si bien los préstamos hipotecarios y prendarios mostraron crecimiento, las tarjetas de crédito y los préstamos personales continúan enfrentando dificultades.
Otro de los principales obstáculos es la morosidad bancaria. El elevado nivel de incumplimientos limita la capacidad de las entidades financieras para otorgar nuevos préstamos y mantiene altos los costos para quienes necesitan acceder a financiamiento.
Desde Analytica consideran que la caída podría comenzar a frenarse en los próximos meses, aunque no esperan una recuperación significativa en el corto plazo. Por su parte, el economista Hernán Letcher, del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), advirtió que las dificultades para reducir la inflación y las tasas de interés siguen condicionando el mercado.
De cara a las elecciones presidenciales de 2027, la reactivación del crédito aparece como uno de los desafíos económicos del Gobierno. Su evolución dependerá principalmente de una mayor estabilidad de precios, la recuperación de los ingresos y una reducción de los niveles de endeudamiento irregular de las familias.
