«Peor que en la pandemia»: Aseguran que el desempleo en el sector doméstico ya afecta a un centenar de familias

El incremento del boleto de colectivo que une Comodoro Rivadavia con Rada Tilly ha disparado una ola de despidos y renuncias en el sector de trabajadoras de casas particulares. Eliana Muñoz, referente del sector, advirtió que el costo del pasaje —que ya ronda los $3.500— resulta prohibitivo para quienes no están registradas y no acceden al beneficio de la tarjeta SUBE.

viernes 15/05/2026 - 10:22
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En un contexto de profunda crisis, denuncian que muchas trabajadoras deben vender electrodomésticos para pagar servicios básicos y que el número de desempleadas ya supera las cien personas.

La situación de las empleadas domésticas en la cuenca del Golfo San Jorge ha alcanzado un punto crítico. El reciente ajuste en las tarifas del transporte interurbano hacia la villa balnearia de Rada Tilly no solo golpea el bolsillo, sino que está destruyendo puestos de trabajo de manera directa. Según denunció Eliana Muñoz, representante del sector, cada aumento del boleto se traduce en la pérdida de entre una y cinco plazas laborales por cada trabajadora afectada.

El pasaje, que se ubica en torno a los $3.500, representa un costo inalcanzable para quienes deben tomar hasta cuatro colectivos diarios. «Las bajan del laburo porque no les pagan el boleto y ellas no pueden pagarlo de su sueldo, porque si no terminan trabajando para nada», explicó Muñoz en declaraciones radiales.

El blanqueo como única vía de alivio

Muñoz hizo especial hincapié en la importancia de la registración laboral, ya que el beneficio del 50% de descuento a través del subsidio nacional solo alcanza a las trabajadoras que están «en blanco» o que perciben la AUH. «Lamentablemente, si no están blanqueadas, no se puede hacer nada con el costo del boleto. La empresa se escuda en que el subsidio existe, pero la realidad es que a la gran mayoría no la blanquean», señaló.

Esta falta de registro deja a miles de mujeres en una situación de vulnerabilidad extrema, donde el costo del transporte se convierte en el principal motivo de despido o abandono del empleo.

Pobreza extrema: Vender lo que no se tiene

El panorama social que describió Muñoz es desgarrador. La crisis económica ha llevado a las trabajadoras a tomar medidas desesperadas para subsistir. «Hay compañeras que están sin luz y sin gas. Una me llamó para ver si podía publicar en el grupo de WhatsApp que vendía su heladera y su televisor porque necesitaba pagar las facturas», relató con angustia.

La referente comparó este escenario con la crisis sanitaria de 2020: «Esto es más angustiante que la pandemia. En ese momento sabíamos que en algún momento íbamos a volver al mismo lugar. Ahora no; ahora te dicen ‘no te necesito más’ o ‘te llamo cuando pueda’. No hay manera de ayudar».

Redes de solidaridad sindical

Ante la falta de respuestas institucionales y la dificultad para acceder a bolsones de alimentos —donde las trabajadoras denuncian «muchas vueltas» en las sedes vecinales—, el sindicato y mujeres sindicalistas de la CGT han organizado redes de contención.

Durante el inicio del ciclo lectivo, lograron asistir a más de 25 niños de niveles primario y secundario con guardapolvos, zapatillas y cortes de pelo gratuitos. Muñoz confirmó que ya se está organizando una nueva colecta para después de las vacaciones de invierno. «No quiero ver más pobreza entre las compañeras, es muy triste ver que piden y no poder ayudarlas. Es algo que antes no pasaba», concluyó, apelando a la colaboración de la comunidad y de los gremios para paliar una situación que no encuentra techo.

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