“No se puede olvidar lo que vivimos”: el temor de los vecinos persiste a 9 años del temporal

Marilú relató el drama que vivió en el barrio Juan XXIII durante el temporal de 2017.

lunes 30/03/2026 - 20:00
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Han pasado nueve años desde aquel temporal devastador que azotó Comodoro el 29 de marzo de 2017, a las 5 de la tarde. El barrio Juan XXIII fue uno de los más golpeados, con calles anegadas, cloacas desbordadas y familias evacuadas. Hoy, Maruli Torres revive el drama: «Cada vez que llueve fuerte, volvemos a tener miedo. Pasan los años y nada cambia».

El temporal arrancó con agua filtrándose por las cloacas. «El 29 comenzamos a ver cómo entraba por los desagües. Lo limitamos con sacos de arena y solo llegó hasta el zócalo. Nos quedamos aliviados», recuerda Torres. Pero la segunda oleada, en plena madrugada, fue implacable. «Estaba mi hijo ayudándome, y cuando vino todo ese desastre… fue brava».

Las marcas del agua persisten en los muebles. «Cuesta sacarlas, por más que uno limpie. Fue feo, con olor a cloaca por todos lados», detalla. La situación se complicó por la salud de su marido, quien venía de un trasplante de médula ósea. «En abril tenía el plan de vacunación, pero nos topamos con esto. Nos fuimos al gimnasio 2, después a la casa de amigos de mi hijo que nos dieron de comer, y terminamos en un hotel porque él no podía tener contacto con nada por la falta de defensas».

Obras pendientes y la bronca de los damnificados

Nueve años después, Torres denuncia la falta de soluciones reales en su zona. «En Juan Azurduy y Kennedy, los caños que pusieron son pequeños para tanto caudal. Siempre son licitaciones y licitaciones, pero nunca se concreta nada. Acá en Kennedy no hicieron obras». Cada lluvia fuerte desborda las calles. «Los únicos que nos acordamos somos los damnificados. ¿Y los demás?».

Recuerda una escena impactante: «En Kennedy y Roca, bajaba del centro con mi ropa de montaña y no lo podía creer. Todo perfecto allá, pero acá era un desastre». Tuvo ayuda de un colegio secundario cercano, pero el trauma persiste. «Siempre recordamos marzo y abril de todos los años. No se puede olvidar lo que vivimos. Fácil para el Gobierno».

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