La fuerza policial busca prevenir situaciones de pánico y explicar las consecuencias legales de este tipo de intimidaciones públicas.
La comunidad educativa del Colegio Domingo Savio vivió horas de incertidumbre tras la difusión de mensajes que sugerían la posibilidad de un ataque con armas de fuego en el establecimiento. Ante este escenario, la Unidad Regional de Policía de Comodoro Rivadavia, encabezada por el Comisario Lucas Cocha, decidió intervenir de manera directa con una charla orientada a los alumnos de los niveles superiores.
«Nuestra presencia hoy aquí tiene como objetivo principal desmitificar estas amenazas y llevar tranquilidad a los padres y docentes», explicó Cocha. El jefe policial señaló que, si bien en la mayoría de los casos se trata de bromas de mal gusto o retos virales originados en redes sociales, la institución debe actuar con el protocolo de seguridad correspondiente para descartar cualquier riesgo real.
Concientización y responsabilidad digital
Durante el encuentro con los estudiantes, se hizo hincapié en que la creación y difusión de mensajes de este tenor no son actos inocentes, sino que pueden encuadrarse en figuras penales como la intimidación pública. «Queremos que los chicos entiendan que lo que escriben en una pantalla tiene consecuencias en la vida real», manifestó el Comisario.
Cocha también se refirió a la importancia del rol familiar en la prevención de estas conductas. Según el jefe de la Unidad Regional, el monitoreo del uso de dispositivos electrónicos es clave para detectar comportamientos inusuales o la participación en grupos donde se fomente la violencia.
Estado de alerta preventiva
Pese a que no se hallaron elementos que confirmen la veracidad de la amenaza inicial, la policía mantendrá una vigilancia preventiva en las inmediaciones del colegio durante los próximos días. «No hemos detectado armas ni intenciones concretas, pero el protocolo nos obliga a estar presentes», concluyó Cocha, quien además agradeció la predisposición de las autoridades del Domingo Savio para abordar la problemática de forma abierta y pedagógica. La jornada finalizó con un espacio de preguntas donde los alumnos pudieron evacuar dudas sobre cómo denunciar de manera anónima situaciones similares, reforzando el concepto de que la seguridad escolar es una construcción colectiva entre la fuerza, la escuela y la familia.
