Un ginecólogo de Córdoba fue sancionado con una multa de $900.000 luego de utilizar anteojos inteligentes con capacidad para grabar imágenes y sonido durante una consulta médica, sin informar previamente a la paciente sobre las funciones del dispositivo.
El profesional llevaba puestos unos Ray-Ban Meta, lentes que incorporan tecnología para capturar fotografías, registrar videos y grabar audio.
La situación fue analizada por la Justicia, que consideró especialmente el contexto de intimidad y vulnerabilidad propio de una consulta ginecológica, en la que resulta fundamental garantizar la privacidad de las pacientes.
Uno de los aspectos centrales del caso fue que el médico no había advertido sobre la capacidad de grabación de los anteojos, lo que generó cuestionamientos sobre el respeto a la intimidad durante la atención.
Sin embargo, la resolución no estableció que el profesional hubiera registrado imágenes o sonidos de la consulta, ya que no se comprobó que existieran grabaciones.
La Justicia también cuestionó el trato hacia la paciente
Además del uso de los lentes inteligentes, la Justicia tuvo en cuenta determinadas expresiones utilizadas por el ginecólogo durante la atención.
Según la información difundida sobre el caso, esas manifestaciones fueron consideradas infantilizantes y descalificantes, por lo que también formaron parte de los fundamentos de la sanción.
Finalmente, el profesional fue multado con $900.000 por maltrato agravado por razones de género.
La decisión judicial se centró tanto en la utilización del dispositivo sin informar sobre sus capacidades como en el trato brindado durante la consulta, sin que se acreditara la realización efectiva de grabaciones.
