“Lo quiero ver sufriendo tras las rejas”

La madre de Yasmín dijo que no conoce al asesino de su hija. Daniela Bilich había optado por no hablar para no entorpecer la causa. Pidió justicia y que encuentren rápido al ya identificado violador…

viernes 25/10/2013 - 8:30
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La madre de Yasmín dijo que no conoce al asesino de su hija. Daniela Bilich había optado por no hablar para no entorpecer la causa. Pidió justicia y que encuentren rápido al ya identificado violador y asesino de su hija.

Bilich dijo que no lo conoce y que le preguntaría: “¿por qué Yasmín?”. “Yo lo necesito ver preso, tras las rejas, y que sufra día a día”, afirmó. “Yo no fui a las manifestaciones porque no tenía que exponerme por orden del fiscal, porque lo que más deseaba la policía, y yo era que lo encontremos lo más rápido posible”, dijo y pidió que con el caso «no se hagan campañas políticas, porque los políticos me fueron a ver sólo en la muerte de la nena», aseguró al diario Patagónico.

“Ñoqui”, así llamaban a Yasmín Chacoma en su casa. Es que había nacido un 29 de enero y para sus cumpleaños le gustaba que Daniela Bilich, su madre, le cocinara unos ricos ñoquis. Era el único regalo que pedía.

Hoy un osito que le obsequió una compañerita de la Escuela 143 espera por una vela cada noche, junto a las fotos de Yasmín que su madre colocó en una suerte de altar ubicado en el living.

“Ahí está ella”, señala Daniela y se larga a llorar. Yasmín posa en la foto con su mochila y una carpeta en la mano. A sus 11 años se caracterizaba por ser una niña muy responsable. Además de gustarle ir a la escuela, cuidaba a sus hermanitos. Por las noches se levantaba y le daba la mamadera al más pequeño.

Pero sobre todo era como cualquier niña a su edad. Le gustaba jugar a las muñecas y miraba dibujitos mientras limpiaba su casa y estaba pendiente de su madre, de lo que necesitaran ella y sus hermanitos.

“Mis hijos la lloran, la extrañan”, cuenta Daniela en una entrevista exclusiva que brindó ayer al mencionado matutino. «Uno de los más pequeños, el de cuatro años no quiere comer; siente mucho la ausencia de Yasmín», revela.

Daniela hoy siente un vacío enorme. Estaba estudiando un terciario para ser maestra y dejó de hacerlo para estar con sus hijos. Incluso se volcó al fútbol para acercarse a su hija más grande a la que le gusta ese deporte. Y le arrebataron a su angelito de compañía. “No la dejaron vivir”, lamenta.

Para dar con la identidad de su asesino, la clave estuvo en preservar el sitio del crimen y levantar las muestras de ADN que después de 40 días -tiempo por demás holgado que tuvo el violador y homicida para poder irse de Comodoro Rivadavia- arrojaron un resultado de compatibilidad genética del 99,9 por ciento.

Impunidad

El presunto asesino de Yasmín Chacoma fue identificado extraoficialmente por medios periodísticos valletanos como Miguel Ángel Pallalaf.

Lo que se conoce hasta ahora es que el perfil genético de quien mató a Yasmín coincide con el de un condenado en Trelew a nueve años de prisión por la violación de dos niños en setiembre de 2005.

En marzo de este año ese individuo resultó beneficiado por un juez trelewense con salidas transitorias. No regresó y fue declarado en rebeldía con pedido de captura.  Se cree que burlando los débiles controles del Módulo Norte llegó a esta ciudad, donde nunca nadie le pidió una identificación.

También se presume que en la noche del sábado 14 de setiembre eligió a Yasmín como su víctima en la avenida Chile. Los investigadores creen que le entregó una nota engañándola al verla salir del supermercado ubicado frente a la vivienda de la nena. Con su inocencia ella creyó en él y lo siguió. La nota decía: “seguí a este señor te va a dar plata”, con la excusa de que ese mensaje era de su madre. Así la llevó hasta el descampado próximo a la planta transmisora de Radio Nacional donde después de violarla la asesinó.

Días después de sepultar a Yasmín, Daniela se fue con sus hijos de su casa de las 1008 Viviendas para proteger la investigación. No se quería exponer más por recomendación de la Justicia. Cambió de teléfono celular y de domicilio. “Necesitaba pensar y estar más tranquila” para colaborar con los investigadores. Todo este tiempo prefirió guardar silencio por respeto a su hija.

Lo que desde un primer momento le llamó la atención fue que Yasmín haya accedido a irse con un desconocido y que como se observa en los videos de algunas cámaras de seguridad del sector incluso dejara que le llevara las bolsas de compra, porque ni a Daniela le dejaba hacerlo. La única explicación que tiene está en la nota antes mencionada, hallada en proximidades del sitio del crimen.

Interrogantes

Con la foto del presunto asesino enfrente Daniela confiesa que no lo conoce. De alguna manera, el violador engañó a la nena en su inocencia y consiguió lo que quería. Ahora es intensamente buscado por la policía. Su foto se distribuyó a todas las comisarías y a distintos puntos del país para su detención.

“Así como le pudo tocar a mi hija, le pudo tocar a cualquier criatura, a una mujer”, advierte Daniela, quien no quiere más víctimas como Yasmín. “Este tipo tiene que estar preso como todos los violadores, no pueden tener la vida que ellos desean porque no se la merecen”, reclama.

“Te da impotencia, tantos violadores y vuelven a hacer lo mismo. Muchas veces los jueces meten la pata, porque los violadores son como los golpeadores, a veces pegan, pero no dejan de hacerlo. Con esto los jueces vuelven a castigar a las mujeres”, reflexiona.

“Yo no fui a las manifestaciones porque no tenía que exponerme por orden del fiscal, porque lo que más deseaba la policía, y yo era que lo encontremos lo más rápido posible”, subraya.

“No quiero que con este caso se hagan campañas políticas, porque los políticos me fueron a ver sólo en la muerte de la nena”, cuestiona.

“Quiero que lo agarren, lo quiero preso. Y que entiendan los jueces, que los violadores vuelven al hecho. Mató a mi hija, y puede matar a cualquiera, no sólo viola sino que asesina”, insiste.

Al asesino le preguntaría “¿por qué, por qué matar a una inocente criatura? ¿Por qué a ella? ¿Con qué necesidad? ¿Por qué tanto maltrato?”.

Y como madre soltera también se dirigió con mucha impotencia hacia la familia Chacoma. Sostuvo que no dejaron que Yasmín los conociera. Y al padre de la niña le reprocha que ni siquiera le dio la despedida. “Ella deseaba conocer a su familia y se lo negaron”, sentenció.

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