Los continuos enfrentamientos armados en que decantaron los dos últimos asesinatos en la ciudad, son origen del temor de los vecinos por la ola de tiroteos que les amenaza indirectamente. Ayer, volvieron a balear la casa de los Monaldi, por sospechas de la muerte de la menor Katherina Ortellado.
La Policía levantó ayer a la madrugada diez vainas de 9 milímetros desparramadas frente a la casa de la familia Monaldi que tiene a uno de sus integrantes, Santiago, como sospechoso de haberle dado muerte a Katherina Ortellado el último domingo, como venganza por la muerte de su hermano Juliano, ocurrida el 19 de enero. En ninguno de los dos casos hay detenidos.
La vivienda de la familia Monaldi fue baleada ayer a las 4 de la madrugada. La misma está ubicada en Cabo Valdez al 3.200, en las 1.311 Viviendas. Se cree que fue como secuela del crimen de Ortellado (16), ocurrido el último domingo en una esquina del barrio San Cayetano.
Mientras continúa la investigación por el asesinato de la adolescente que fue alcanzada por una bala en su cabeza, ayer a la madrugada balearon la casa del principal sospechoso del caso, Santiago “Chiqui” Monaldi. Hay que recordar que sobre el mismo pesa una orden de detención, según las fuentes oficiales de la investigación.
Es que los testimonios de los testigos del crimen de Katherina le apuntan a Monaldi, con sobrenombre y apellido. La Brigada y la Fiscalía no tardaron en pedir su detención y la Justicia ordenó su captura. No lo encontraron en su domicilio, que igual registraron sin hallar elementos que lo relacionen con el homicidio de la joven formoseña.
Una de las hipótesis que siguen los investigadores es la de venganza por el homicidio de Juliano Monaldi, hermano del sospechoso, ocurrido el domingo 19 de enero a la tarde en plena vía pública: Juana Azurduy y Cabo Valdéz. El muerto tenía antecedentes por abuso de armas y robo y su homicidio continúa impune.
El ataque a la esquina donde estaba sentado el grupo de jóvenes en el San Cayetano el domingo a las 23 podría haber tenido como objetivo a otro joven con antecedentes que esa noche estuvo junto a Katherina en la esquina, pero que se marchó unos minutos antes de que se produjera el disparo letal.
Así es que los Monaldi habrían pasaron de víctimas a victimarios, y en la madrugada de ayer sufrieron una balacera en el portón de ingreso a la vivienda de calle Cabo Valdez. Al menos seis plomos de una pistola calibre 9 milímetros se incrustaron en la puerta.
Cuando llegó al lugar, la Policía de la Seccional Quinta encontró diez vainas de ese calibre. Las víctimas de la agresión hasta ese momento no habían denunciado el hecho. Los autores del atentado escaparon en un vehículo.
Lo concreto es que todos buscan venganza y que en el medio algún inocente podría llegar a quedar expuesto ante la furia de estos grupos sin control que ya no temen a la policía.
