Así se cerró un Mundial con una final peculiar: en un estadio prolijo, organizado y con muchas opciones comerciales y gastronómicas, al que le faltó la verdadera pasión argentina por los excesivos precios de las entradas.
Si bien el MetLife Stadium de Nueva Yok-Nueva Jersey estuvo colmado de camisetas albicelestes y de fanáticos de Lionel Messi, los hinchas que llegaron desde la Argentina estuvieron en su gran mayoría en otros puntos de la Gran Manzana viéndolo por pantallas gigantes y por televisión.
Esta vez, los bombos no pudieron entrar a las tribunas. La ausencia se sintió. El aliento y las típicas canciones de cancha sonaron en algunos pasajes del partido, pero lo hicieron por oleadas. Muy poco.
“Bombos afuera y gente afuera que alentaba”, se quejaron desde Hinchas Argentinos, una de las organizaciones que se encargó de convocar y difundir los banderazos durante todo el Mundial.

Esta situación puede tener su germen en la reventa -tanto la oficial de FIFA como la paralela- que tocó precios absolutamente privativos. En la previa del partido, las entradas arrancaban en 7 mil dólares y llegaban hasta los 30 mil. Montos realmente imposibles.
En los partidos previos ya los costos de los tickets habían sido altísimos y récord en relación a los mundiales anteriores, pero nunca como en esta final.
¿Si dentro de la cancha se sintió este cambio en el clima? Imposible aventurarlo, menos aún saberlo con certeza. Lo cierto es que el marco cambió.
Fue un Mundial con precios como nunca antes vistos y muchos hinchas argentinos tuvieron que hacer grandes sacrificios para estar. La Selección pagó con sacrificio, garra, espíritu y una llama de ilusión. No alcanzó para coronar una vez más, pero el Mundial 2026 sumó un nuevo capítulo en esta era de moderna de comunión entre jugadores y fanáticos, incluso – o sobre todo- con los que este domingo no pudieron estar en la cancha.
El día después podrá traer cambios, renovaciones y nuevos desafíos, pero esta alianza albiceleste entre los de adentro y los de afuera de la cancha se mantendrá intacta.
