A Huracán se le escapó un partido insólito. Lo ganaba 3 a 0 y en el segundo tiempo Laprida lo empató 3 a 3 dándole la mano necesaria a Newbery para gritar campeón.
Con el resultado puesto, Franco Santana, entrenador de Laprida, realizó gestos a la platea de Huracán desatando el enojo de los jugadores, que atinaron a defender a su parcialidad.
Enseguida se armó un tumulto y hubo más que empujones entre ambas parcialidades, con la intervención incluso de hinchas de Huracán que ingresaron al campo de juego y fueron retenidos por los mismos jugadores.
Cuando todo estaba calmo y ambos planteles se dirigían por separado a la zona de vestuarios, ocurrió lo ilógico: un agente soltó a uno de los canes para que ataque al capitán de Huracán, Facundo Araya. La acción fue divisada por sus compañeros, que reprocharon la actitud y en respuesta recibieron un escopetazo con perdigones de goma a solo dos metros de distancia. Uno de los proyectiles dio en el rostro de Ernesto Armoa, dando cuenta de que el arma estaba apuntando directamente hacia ellos.
Fueron momentos de tensión donde dos agentes arrojaron gas pimienta tanto a jugadores como a periodistas y familiares que estaban en la platea sin intervenir en ningún momento.
Huracán no dudó en salir a aclarar lo ocurrido con un fuerte comunicado contra el operativo y sus organizadores: «REPUDIAMOS LOS DISPAROS CONTRA NUESTROS JUGADORES
En un cobarde ataque por parte de la Policía del Chubut hacia nuestros jugadores al término del partido contra Laprida, Ernesto Armoa recibió un perdigón de goma en el rostro, quedando a centímetros de haber podido perder la visión o sufrir una lesión grave.
Al término del encuentro, el entrenador de Laprida, Franco Santana, realizó gestos contra nuestra parcialidad, caldeando los ánimos que durante la tarde habían sido tranquilos. Como respuesta, parte de nuestra delegación le reprochó la actitud y ante la intervención de la delegación de Laprida se armó un tumulto que se pudo haber evitado si el entrenador hubiera estado a la altura.
Por su parte, agentes de la Policía del Chubut, exhibiendo una suma falta de sentido común, vocación, práctica y conocimiento, agredieron a nuestro capitán Facundo Araya tirándole uno de los canes abocados al operativo. En ese instante una agente de la Policía que ya fue identificada como la ejecutora de la agresión, abrió fuego con un arma anti tumulto a DOS METROS DE LOS JUGADORES, hiriendo a Ernesto Armoa en el rostro.
Afectaron a jugadores, familias y allegados con un accionar fuera de toda regla.
Repudiamos todo comportamiento y respuesta inadecuada, tanto de las fuerzas como del plantel de Laprida y así también de quien estuviera identificado con Huracán y hubiere reaccionado de manera incorrecta.»
