La inflación mayorista (IPIM) fue de 0,8% en julio, comenzó con cero, como había anticipado el presidente Javier Milei, pero la pregunta es cuánto adelanta del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de agosto. Para los analistas, si bien es un buen dato, la desaceleración del IPIM no se debe asociar de manera directa, ya que puede adelantar tendencia, aunque existen diferencias en la manera en que se mide y en los rubros incluidos.
Con el dato de julio, la inflación mayorista acumuló una variación interanual de 31,1% y una suba de 16,6% en lo que va del año, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Mes contra mes, el indicador retrocedió 0,3 puntos porcentuales (p.p.) respecto a junio y por segundo mes consecutivo se ubicó por debajo de la inflación minorista de bienes. El presidente Milei celebró el número a través de su cuenta de X, donde escribió: “Y al final julio empezó con cero… Inflación mayorista = 0,8%. Ciao!”.
El reporte del Indec precisó que el incremento mensual reflejó el comportamiento de los productos nacionales, que también avanzaron 0,8% en julio, y de los productos importados, que subieron 0,5% respecto al mes anterior.
En la consultora LCG puntualizaron que la dilución del impacto que había tenido la suba del petróleo y sus derivados resultó clave. Los productos primarios mostraron deflación (-2,2% contra -1,2% en junio), impulsados por una caída de 9,2% en el precio del petróleo crudo, luego de un descenso de 5,3% el mes anterior. Además, la desaceleración de productos importados (0,5% frente a 2,3% en junio) se dio en un contexto de relativa estabilidad del dólar. Entre ambos rubros, compensaron la inflación de manufacturas y energía, que se mantuvo más cerca del 2% mensual, con un aumento de 1,8% en julio.
Y lo que sucedió con el petróleo es clave para entender que ocurrirá con la inflación minorista en agosto. Alejandro Giacoia, economista de EconViews, señaló que el dato de inflación mayorista estuvo influido por la baja del rubro petróleo que fue de 9,17% y representa cerca de un 5%, lo que implica un efecto considerable.
Giacoia remarcó que IPIM e Índice de Precios al Consumidor (IPC) usan metodologías distintas y miden diferentes canastas. Y si bien, proyectó que en agosto la inflación minorista descenderá algunas décimas respecto al 2,1% de julio, no aún nivel tan bajo como el de la mayorista. Para el economista, la baja esperada de la inflación minorista no se explicará por los mismos factores que determinaron la variación mayorista.
En la misma línea Lucio Garay Méndez, el economista de EcoGo, consideró que los índices mayorista y minorista deben analizarse por separado. Ya que si bien existe cierto correlato, la dinámica de los precios mayoristas rara vez anticipa el comportamiento de los minoristas en el mes siguiente. Garay Méndez indicó que el precio del petróleo impactó en el índice mayorista, mientras que en el minorista influyen también impuestos y tipo de cambio. En agosto, la desaceleración no vendrá por el lado de los mayoristas, sino por los estacionales, con retrocesos marcados. En alimentos y bebidas, los aumentos se mantienen muy moderados, lo que resulta independiente de la evolución de los precios mayoristas.
Impacto de alimentos
Los relevamientos de las consultoras privadas muestran que en lo que va de agosto la suba de alimentos y bebidas fueron moderas. Analytica registró una variación de 0,8% durante la segunda semana del mes, y calculó para el promedio de cuatro semanas un alza de 1,8%. El informe destacó subas de 5,4% en verduras y de 3% en pescados y mariscos, mientras que carnes y derivados aumentaron 0,7%y frutas, 0,3 por ciento.
Por su parte, EconViews registro una suba de apenas del 0,1%, en la segunda semana de agosto la canasta de alimentos y bebidas relevada en supermercados del Gran Buenos Aires. En ese período, el rubro verdulería encabezó las subas con 0,8%, mientras que carnes descendió 0,3% y el promedio acumulado de las últimas cuatro semanas alcanzó 2,2 por ciento.
Metodología diferente
También Claudio Caprarulo, economista de Analytica, subrayó que la relación entre el dato mayorista y el minorista no es directa. Ya que ambos indicadores utilizan metodologías diferentes y presentan diferencias importantes. Aunque en un contexto de mercado interno deprimido, los comercios tienen límites para trasladar subas de sus proveedores a los consumidores. Caprarulo sostuvo que una inflación mayorista baja es positiva y ayuda a proyectar una inflación minorista que no se acelera, aunque esto no define una relación causal automática.
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El director de C&T Asesores Económicos, Camilo Tiscornia, explicó que la conexión entre inflación mayorista y minorista es compleja. El dato de julio, de 0,8% de mayorista, no implica que la inflación minorista del mes siguiente se ubique en ese nivel o mucho menor. Ambos índices miden cosas distintas, con diferencias en la comercialización y en la composición de la canasta. En el IPIM no figuran los servicios, y las ponderaciones de los productos difieren. Tiscornia señaló que el movimiento en el dato mayorista de julio se debió en gran medida a la baja del petróleo, un elemento que no integra la canasta del consumidor.
Los especialistas destacaron que es necesario interpretar ambos datos con cautela y considerar sus particularidades. Mientras la inflación mayorista respondió al comportamiento de los precios internacionales del petróleo y la estabilidad del dólar, el IPC en julio subió por factores estacionales, por lo que la desaceleración estará asociada a ello. En cuanto al dato, a la expectativa de la inflación de agosto, el presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Santiago Bausili, aseguró que probablemente se ubique por debajo del 1,9 por ciento.
