Aldana Botha, hija de Juana Morales, la mujer que lleva un año desaparecida, denunció una situación que involucra las viviendas de su madre y de su abuela, de 90 años. Según relató, al acercarse al terreno familiar no pudo ingresar a ninguno de los dos domicilios porque habían cambiado las cerraduras. La situación la llevó a presentarse en una comisaría para denunciar lo ocurrido y conocer el estado de su abuela.
En diálogo con El Comodorense Radio, Aldana contó que fue hasta la casa de su madre revisar cómo estaba todo. Sin embargo, al intentar entrar con su llave, descubrió que la cerradura había sido cambiada.
“Al ver por una ventana lateral pude ver que me habían cambiado la cerradura y se llevaron las cosas de mi mamá. Por la ventana se veía el vacío de la casa”, manifestó.
Luego de observar lo que ocurría en esa propiedad, Aldana se dirigió hacia la casa de su abuela, ubicada en el mismo terreno. Allí intentó ingresar con su llave, pero tampoco pudo hacerlo porque la cerradura había sido cambiada.
Ante la imposibilidad de ingresar y la falta de información sobre el paradero de la mujer de 90 años, decidió radicar una denuncia para que se verificara su situación.
“Quería saber si mi abuela estaba bien”, explicó. También señaló que el conflicto ya se encontraba judicializado y que, ya había recibido amenazas y temía que retiraran las pertenencias de su madre sin que fueran debidamente resguardadas.
Respecto de la situación de su abuela, Aldana expresó su preocupación por los cambios que habría experimentado desde la desaparición de Juana Morales. “Desde que desapareció mi mamá, ella decayó mucho, le hizo muy mal y estoy segura de que no está al tanto de lo que están haciendo”, sostuvo.
La denunciante también manifestó que sospecha quiénes podrían estar involucrados en lo ocurrido, aunque no aportó públicamente precisiones que permitan confirmar esas sospechas.
Tras la presentación, personal policial intervino para verificar el estado de la mujer mayor. Según la información oficial, efectivos de la Seccional Quinta constataron que la mujer de 90 años se encontraba en buen estado de salud, bajo el cuidado y la supervisión de una cuidadora adulta y de su hijastro.
Desde la fuerza de seguridad indicaron que la situación se enmarca en una disputa de índole familiar y que la intervención policial se limitó a actuar conforme a los procedimientos legales, sin emitir opinión sobre el conflicto patrimonial existente.
Mientras tanto, Aldana mantiene su preocupación por las pertenencias de su madre y por las decisiones que, según considera, se están tomando respecto de su abuela, en un contexto familiar atravesado por la desaparición de Juana Morales.
