La grieta llegó al crédito en Argentina

El sistema financiero local enfrenta una paradoja histórica: registra la menor profundidad crediticia de América Latina y, al mismo tiempo, encabeza los índices de préstamos impagos. Mientras el Gobierno celebra un alivio, las pymes y más de 20 millones de argentinos sufren el peso de un elevado costo del dinero.

miércoles 07/10/2026 - 19:16
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El sistema financiero argentino atraviesa una encrucijada estructural que condiciona de forma directa cualquier intento de recuperación sostenida.

La economía local convive hoy con una dualidad: un volumen de financiamiento formal sumamente raquítico frente a la producción interna y una aceleración de deudas familiares y comerciales en situación crítica que desborda las estadísticas tradicionales.

El síntoma primario de la problemática es la bajísima penetración del crédito bancario en la actividad productiva. De acuerdo con el último reporte internacional de la Federación Latinoamericana de Bancos (FELABAN), la relación crédito al sector privado/PBI en la Argentina se ubica en apenas el 14,3%.

Este indicador posiciona al país en el último lugar entre los 16 distritos evaluados del continente, quedando muy relegado frente al promedio regional del 47,3%.

Estancado

Dentro del sector corporativo, el diagnóstico elaborado por IES Consultores revela un escenario de amesetamiento. La Central de Deudores (CENDEU) del Banco Central (BCRA) registra 283.948 empresas con deuda vigente, consolidando una cartera total de $91 billones.

A pesar de una aparente recomposición real del 5,9% interanual a julio de 2026, el financiamiento productivo entró en un franco estancamiento desde el último trimestre de 2025.

Desde diciembre pasado, el avance real fue de un marginal 0,8%, ubicándose todavía por debajo del techo histórico alcanzado en 2018.

La distribución expone una severa grieta sectorial: la industria explicó el 93% del crecimiento interanual de la asistencia, con un incremento real del +17,9% interanual para julio de 2026. Consumo masivo avanzó un +13% y construcción un +10,2%, contrarrestando la caída de producción primaria (-5,8%) y servicios ( -4,2%).

Morosidad

La contracara del estancamiento crediticio es la abrupta aceleración de los índices de morosidad, traccionada por las tasas de interés y los límites en el poder adquisitivo de la población.

Mientras el sector industrial y corporativo grande logra administrar sus pasivos, las pymes comerciales y las familias sufren un ahogo generalizado.

El cuadro en los hogares es complejo. Según el Centro de Estudios para la Ciudad (CEC), se estima que 20,6 millones de argentinos poseen deudas vigentes y el 27,2% arrastra atrasos en sus pagos. Uno de 1 de cada 4 deudores ya se atrasó en los pagos y la gran mayoría de los morosos tiene el 100% de su deuda en situación crítica, de acuerdo a datos de Central de Deudores (CENDEU) y Friedrich-Ebert-Stiftung en Argentina. La cantidad de morosos pasó de un millón a 2.4 millones en un año.

Otro dato preocupante: casi el 40% de los menores de 25 años (37,7%) ya entró en el Veraz y sus deudas son básicamente contraídas con billeteras virtuales y aplicaciones. La mitad de los afectados lleva hasta 14 meses arrastrando el impago. Solo 1 de cada 10 personas logra mejorar su situación al refinanciar.

La morosidad abarca a todo el país con Catamarca y La Rioja con más del 35% de mora, en la provincia de Buenos Aires la tasa es del 28%, y la menor morosidad se ubica en CABA, con 16,1% , siempre según datos del BCRA elaborado por Central de Deudores (CENDEU); Friedrich-Ebert-Stiftung en Argentina

Los últimos datos del BCRA (correspondientes a julio pasado, muestran que el sector privado bancario tiene 7,7% del financiamiento total en situación irregular.

Pero mientras en las empresas este porcentaje es de 3,8%, en el caso de los individuos alcanza a 12,8%.

El principal problema se concentra en el consumo masivo con una morosidad que llega a 16,7% en los préstamos personales y 12,8% en tarjetas de crédito. Los créditos hipotecarios se mantienen estables y en niveles bajos:1,6%.

Mucho más alta es la morosidad en las carteras de las entidades no bancarias. Alcanzó a 30% en agosto pasado, según Eco Go.

También en este mercado los rangos etarios más jóvenes lideran las ratios de irregularidad. Para los menores de 25 años es de 43,6%.

A mediados de año, el Gobierno nacional celebró un supuesto cambio de tendencia. En junio, se informó que la ratio general de mora cedió una décima de punto, interrumpiendo 19 meses de incrementos consecutivos.

El propio ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, respaldó con optimismo este diagnóstico tras dialogar con directivos de la banca privada, afirmando que la mora «definitivamente, a partir de ahora frenó y va a tender a bajar».

Sin embargo, en el mercado se señala que este amesetamiento estadístico no se debe a que la población haya cancelado sus deudas, sino a un reordenamiento contable en los balances de los bancos.

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