La importante cantidad de personas que permanece durante varios minutos esperando el colectivo también genera movimiento en los comercios ubicados en las inmediaciones de las paradas. Así lo relató una comerciante, quien aseguró que las ventas en su kiosco aumentaron un poco a partir del mayor flujo de pasajeros.
Según explicó, durante la espera muchos usuarios aprovechan para ingresar al local y comprar distintos productos, entre ellos caramelos, alfajores, turrones, snacks y sandwiches de miga. Además, la carga de la tarjeta SUBE representa uno de los principales motivos por los que los vecinos se acercan al comercio.
Sin embargo, la comerciante remarcó que el consumo varía considerablemente según el momento del mes. “A fin de mes la gente viene por la SUBE y nada más”, señaló, al explicar que disminuyen las compras de productos que no son de primera necesidad.
El movimiento también se incrementa al mediodía, especialmente cuando salen los chicos de las escuelas y se acercan a comprar algo para comer. De esta manera, el tiempo de espera en las paradas no solo modifica la dinámica de los pasajeros, sino que también tiene un impacto en los pequeños comercios ubicados en la zona.
