Eduardo Ormachea, cocinero de la Escuela 52, explicó los motivos del reclamo y advirtió sobre el deterioro del edificio. La comunidad educativa realizará este jueves dos abrazos simbólicos, a las 10 y a las 13:30 respectivamente.
La comunidad educativa de la Escuela N.º 52 de Comodoro Rivadavia realizará este jueves dos abrazos simbólicos para reclamar soluciones ante los graves problemas edilicios que atraviesa el establecimiento.
La medida se concretará a las 10 de la mañana, correspondiente al turno mañana, y a las 13:30 para el turno tarde, con el objetivo de visibilizar una problemática que lleva varios años sin una respuesta definitiva.
En este sentido, Ormachea explicó que entre las principales dificultades se encuentran el deterioro de la estructura, grietas y roturas en distintos sectores, filtraciones de agua, inconvenientes con la bomba y los tanques de agua y problemas con la calefacción.
Uno de los reclamos puntuales está relacionado con las condiciones en las que trabajan las porteras. Según explicó, cuentan con un espacio que no tiene gas ni calefacción.
A esto se suma la falta de funcionamiento del termotanque, que, de acuerdo con lo señalado, lleva cerca de cinco años roto, pese a los reiterados pedidos de reparación. La situación obliga al personal a realizar tareas de limpieza de los baños con agua fría en pleno invierno.
Asimismo, manifestó preocupación por el estado estructural del edificio, que tiene más de 40 años y se encuentra emplazado en un sector donde se producen movimientos del terreno.
“Ya llega un momento que de tantos reclamos, de tantas cosas, no hacen nada”, sostuvo, al explicar la decisión de visibilizar públicamente la situación y convocar a las familias a acompañar el reclamo.
En este marco, recordó que entre 2006 y 2008 el establecimiento había sido cerrado para realizar obras de reparación y modificaciones debido a problemas similares. Sin embargo, con el paso del tiempo, volvieron a aparecer distintos deterioros.
Actualmente, la situación llevó a que no se estén desarrollando las clases con normalidad. El personal no docente decidió no concurrir a trabajar hasta que el edificio se encuentre en condiciones, medida a la que posteriormente se sumaron los docentes.
Desde la comunidad educativa sostienen que el objetivo del abrazo simbólico es reclamar una intervención urgente y garantizar que estudiantes y trabajadores puedan desarrollar sus actividades en condiciones seguras y dignas.
