Isidro espera un trasplante: “No podría haber aguantado hasta hoy sin el corazón artificial”

El hijo de la ex Leona Laura Aladro encabeza la lista de emergencia nacional; como él, otros 193 niños y niñas esperan un órgano para continuar con sus vidas; 55 de ellos tienen menos de…

domingo 24/04/2022 - 18:05
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El hijo de la ex Leona Laura Aladro encabeza la lista de emergencia nacional; como él, otros 193 niños y niñas esperan un órgano para continuar con sus vidas; 55 de ellos tienen menos de 6 años

Todo sucedió muy rápido. En noviembre último, Isidro Gastaldi Aladro, comenzó con un dolor de panza. La consulta reveló que tenía una afección cardíaca en estado avanzado y que debían trasladarlo con urgencia de su Tandil natal a Buenos Aires. Desde entonces está internado en el Hospital Italiano y hoy encabeza la lista de emergencia nacional porque necesita con urgencia un trasplante de corazón.

“Hace cuatro meses que Isi está en el Hospital Italiano. En diciembre ingresó en emergencia nacional porque necesitaba un corazoncito; en febrero su condición empeoró y a nosotros nos preocupaba el tiempo que podría llegar a aguantar. Así que fue conectado al corazón artificial con el que hoy lo vemos. Si bien no te garantiza nada ni revierte la seriedad de su cuadro, le puede dar tiempo. Y eso es lo que está pasando, porque ya lleva dos meses así, un tiempo que él no podría haber aguantado sin esa ayuda”, explica a LA NACION su mamá, Laura Aladro, ex arquera de la selección nacional de hockey.

En este tiempo, la mujer cuenta que los altibajos son constantes. “Tenemos días buenos y días un poco más complicados. El gordito, por suerte, ahora está estable. El 6 de abril fue su cumpleaños y ese día fue maravilloso porque hubo un cambio en él: vinieron superhéroes, vio a una primita, vio a todos sus abuelos juntos, vio a gente en la puerta cantándole el feliz cumpleaños y, al otro día, Isi comenzó otra vez a comer, a caminar, y fue mágico. Todavía sigue comiendo, se lo ve como más fuerte, con más energía. Estamos viviendo día a día con mucha fe”, agrega.

#uncorazonparaisi, la campaña que viene llevando adelante Aladro desde entonces, ha contado con la adhesión de diferentes figuras públicas. “Sabemos que Isi no es el único que está en esta condición. Por eso generamos la campaña, para poder hablar sobre donación pediátrica y así ayudar a todos los nenes que esperan una oportunidad de vida”, agrega Laura. En su perfil de Instagram se lo puede ver a Isidro en diferentes fotos y videos, por ejemplo, arrancando actividades de sala de 4 con una maestra hospitalaria, tocando música o jugando.

De la mano de esta fe, Laura cuenta que no pasa un solo día sin imaginar un final feliz para la historia de su hijo. “No imagino un final que no sea el de Isi volviendo a Tandil. Todos los días lo imagino caminando por el Italiano sin el Berlín (N. de la R.: el corazón artifical de Isidro se llama Berlin Heart). E imagino el día que le dan el alta. A eso nos aferramos”, se emociona.

Sin embargo, el tiempo apremia para Isidro como para otros 193 las niñas, niños y adolescentes de hasta 17 años que comparten esa misma espera: la del trasplante de un órgano que les permita salvar su vida, o mejorar notablemente su calidad. De ese total, 55 tienen menos de seis años. Por ejemplo, Emma Franco está internada en el Hospital Garrahan desde finales de diciembre y se encuentra en la lista de emergencia nacional esperando un trasplante de corazón. Tiene 5 años. En tanto, León Terani tiene dos años y sus padres aguardan ansiosos el llamado más anhelado: el que diga que hay un riñón disponible para él. “Estar en lista de espera te genera una sensación horrible, mucha incertidumbre. Cada día que pasa es uno menos para tu hijo”, se lamenta Noelia Gaffuri, la mamá del pequeño.

Desafíos por delante

Si bien hay mayor conciencia social acerca de la importancia de la donación de órganos, todavía quedan desafíos por delante, sobre todo, cuando se trata de trasplantes pediátricos. Algunos son más bien técnicos, como la dificultad de encontrar un órgano compatible para que el procedimiento sea exitoso (algo aún más complejo que en el caso de las personas adultas).

Otros, en cambio, tienen que ver con la falta de conocimiento acerca de las diferencias entre un trasplante pediátrico con respecto al de una persona mayor de edad: para que una niña o niño pueda convertirse en donante de órganos o tejidos tras fallecer, la legislación de nuestro país exige el consentimiento de madre y padre (o de aquel que se encuentre presente) o sus representantes legales, algo que ya no es necesario en el caso de las personas mayores de 18 años.

“Hoy la mayor barrera no está en la oposición a la donación, ya que bajó considerablemente en los últimos años”, señala Liliana Bisigniano, directora científico técnica del Incucai. En ese sentido, explica que desde la sanción de la llamada “Ley Justina” −la número 27.447, de Trasplante de Órganos, Tejidos y Células, sancionada en 2018 y reglamentada un año después− la negativa de padres y madres a que sus hijas e hijos se conviertan en donantes bajó del 70% al 30%, alcanzando un nivel de consentimiento considerado “muy bueno” a nivel internacional.

Para la médica el desafío más acuciante pasa por otro lado. “Estamos trabajando fuertemente en la capacitación para la detección, dentro de las unidades de terapia intensiva pediátricas de todo el país, de posibles donantes. Particularmente, de niños pequeños, porque, en el caso de los donantes pediátricos, la mayoría tienen entre 12 y 17 años y, por su tamaño, no son adecuados para receptores más chiquitos. El énfasis debe estar puesto en el sistema sanitario, ahí consideramos que es donde va a producirse el cambio”, subraya.

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