En un lapso de apenas 100 días, comprendido entre el 24 de febrero y el 4 de junio de 2026, el glaciar Perito Moreno registró un retroceso de 910 metros de la costa donde históricamente formaba su dique de hielo. Este fenómeno, ocurrido en el Parque Nacional Los Glaciares, superó una marca histórica que databa de 1899 y ratificó la aceleración de un proceso de deshielo que comenzó a evidenciarse en el año 2018.
Los datos se desprenden de un monitoreo conjunto iniciado en mayo de 2025 entre autoridades del parque nacional y entidades abocadas al estudio glaciológico. Mediante la utilización de Vehículos Aéreos No Tripulados (VANT), los especialistas analizaron la evolución del frente de hielo entre el verano y el otoño de este año. Los resultados confirmaron que las transformaciones continúan y que el proceso de retroceso no muestra señales de revertirse.
La magnitud del impacto también se refleja en la superficie total afectada. En menos de 200 días, el glaciar perdió 1,46 kilómetros cuadrados (0,81 durante el verano y 0,65 en el otoño). Para tomar dimensión del fenómeno, el área perdida desde 2018 equivale a unas 458 canchas de fútbol profesionales. El informe oficial destaca que, en apenas 197 días de la actual temporada, la masa de hielo perdió el 44% de toda la superficie que había retrocedido durante los últimos ocho años.
Históricamente, este emblema patagónico se distinguió por mantener un estado de equilibrio, ya que lograba recuperar en invierno el hielo que perdía durante los meses cálidos. Sin embargo, ese comportamiento se alteró en 2018. El actual desequilibrio responde a una serie de factores, entre los que se destacan el incremento de las temperaturas, una mayor velocidad de desplazamiento del hielo, un marcado adelgazamiento y el desacople de morenas subacuáticas.
Esta transformación se volvió visible en el Canal de los Témpanos, donde durante los últimos meses se observaron grandes bloques de hielo flotando. Ante este escenario, en marzo de este año se llevó a cabo un operativo de cuatro horas sobre un bote semirrígido equipado con ecosonda para realizar mediciones de profundidad en las zonas recientemente afectadas del canal y del Brazo Rico. Estos nuevos registros permitirán seguir con mayor precisión la evolución del glaciar y dimensionar una dinámica que ya superó los antecedentes históricos.
Con información de Intriper.
