Flybondi se presentó en concurso preventivo de acreedores, en medio de una serie de dificultades que se profundizaron durante los últimos meses. Este lunes la Justicia asignó el expediente al Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N° 24, a cargo del juez Guillermo Mario Pesaresi.
El concurso preventivo es una herramienta prevista para empresas que atraviesan dificultades para cumplir regularmente con sus obligaciones. No equivale a una quiebra: el objetivo es que la compañía pueda continuar funcionando mientras negocia con sus acreedores una salida para sus deudas.
En el caso de Flybondi, la presentación llega después de una sucesión de problemas que fueron afectando su capacidad para operar. La compañía lleva más de 50 días sin volar. Además, su página web se encuentra fuera de servicio, por lo que no se pueden comprar pasajes.
Sumado a esto, en el último tiempo, autoridades brasileñas anunciaron la ampliación de las restricciones a la venta de pasajes en Brasil que le habían impuesto a Flybondi como medida preventiva ante la cancelación masiva de vuelos. De esta manera, la aerolínea tenía prohibido vender nuevos pasajes para la ruta entre las ciudades de Buenos Aires y Río de Janeiro.
Qué significa entrar en concurso preventivo
El concurso preventivo no significa que Flybondi haya quebrado ni que la empresa vaya a dejar de existir automáticamente. Es un mecanismo judicial para ordenar una situación de endeudamiento y darle tiempo a la compañía para negociar sus deudas.
Una vez abierto el concurso, los acreedores que tengan créditos anteriores a la presentación deben presentarse en el expediente y acreditar sus acreencias. La Justicia designa un síndico que interviene en el proceso y analiza la información económica y financiera de la compañía. La legislación establece, además, la publicación de edictos para informar la apertura del concurso y convocar a los acreedores a verificar sus créditos.
Uno de los efectos más importantes es que los reclamos por deudas anteriores quedan sometidos al proceso concursal. La apertura del concurso produce, bajo las condiciones previstas por la ley, la suspensión del trámite de determinados juicios de contenido patrimonial iniciados por causas o títulos anteriores y concentra el tratamiento de esas acreencias en el proceso judicial.
Esto no significa que las deudas desaparezcan. Lo que cambia es la forma en que serán discutidas y eventualmente pagadas.
Uno de los objetivos del concurso preventivo es permitir que la empresa continúe con su actividad mientras busca una solución para sus problemas financieros. La presentación judicial funciona, entonces, como un intento de ganar tiempo y ordenar una empresa que llegó a una situación límite.
En las últimas semanas, Flybondi ya evaluaba el concurso como una alternativa para concentrar en un mismo proceso los reclamos de proveedores, las deudas fiscales, los conflictos laborales y otros pedidos judiciales.
Ahora esa estrategia se formalizó ante la Justicia. El objetivo es alcanzar un acuerdo con los acreedores que permita reestructurar las obligaciones y, al mismo tiempo, mantener viva a la empresa. El punto clave estará en si Flybondi consigue demostrar que existe un negocio capaz de sostenerse una vez reordenadas sus deudas.
