Estados Unidos flexibiliza aranceles a la carne y amplia oportunidades para la Argentina y el Mercosur

La medida temporal de Donald Trump, para contener la inflación alimentaria en EE.UU., coincide con un fuerte crecimiento de las exportaciones, que aumentaron casi 54% en valor durante el primer trimestre de 2026. El nuevo escenario podría generar más divisas y mejores precios.

martes 12/05/2026 - 16:31
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La carne vacuna volvió a ubicarse en el centro de la escena internacional y el Mercosur aparece como uno de los grandes protagonistas del nuevo tablero comercial informó TN.

En un contexto marcado por precios récord en Estados Unidos, caída del stock bovino norteamericano y fuerte presión inflacionaria sobre los alimentos, la administración de Donald Trump decidió flexibilizar temporalmente las importaciones de carne vacuna, una medida que podría abrir una oportunidad inédita para exportadores como Argentina, Brasil y Uruguay.

Frente a este escenario, la Casa Blanca decidió suspender temporalmente parte del sistema de cuotas arancelarias que encarecía las importaciones una vez superados determinados volúmenes. Con la flexibilización, ingresará más carne extranjera pagando aranceles reducidos.

La decisión llega en un momento particularmente favorable para el negocio exportador argentino.

Según informó la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP) de la Nación, las exportaciones de carne bovina crecieron 53,95% en valor durante el primer trimestre de 2026, alcanzando los US$1028 millones. En volumen, las ventas externas aumentaron 17,08%, con un total de 199.658 toneladas equivalente res con hueso.

El dato más significativo fue la fuerte mejora de los precios internacionales. El valor promedio de la tonelada exportada creció 31,48% interanual y se ubicó en US$5149 dólares, reflejando la firmeza del mercado global y la creciente demanda de proteína animal.

En este escenario, Estados Unidos comenzó a recuperar protagonismo entre los destinos de la carne argentina. Los envíos al mercado norteamericano ya superaron las 20 mil toneladas en lo que va del año, impulsados por acuerdos de cooperación firmados en febrero pasado y por la creciente necesidad estadounidense de abastecer su consumo interno.

Las exportaciones argentinas de carne crecieron casi 54% en valor durante el primer trimestre de 2026 impulsadas por precios récord.(Foto: SAGyP).

Hasta ahora, China continúa siendo el principal comprador de carne argentina, seguido por Israel, la Unión Europea y Chile. Sin embargo, el nuevo contexto internacional podría modificar parcialmente ese mapa comercial.

Un mercado tensionado por la escasez

La medida impulsada por Trump responde a una situación crítica para la ganadería estadounidense. El rodeo bovino del país cayó al nivel más bajo de los últimos 75 años como consecuencia de sequías prolongadas, elevados costos de alimentación y años consecutivos de liquidación de vientres.

Frigoríficos del Mercosur podrían incrementar sus ventas a Estados Unidos ante la apertura comercial impulsada por Donald Trump.(Foto: Tierney L. Cross/The New York Times)

La menor oferta disparó los precios internos de la carne vacuna y transformó al sector en uno de los principales focos de inflación alimentaria. Actualmente, cerca del 20% de la carne consumida en Estados Unidos es importada, cuando apenas cinco años atrás representaba alrededor del 11%.

El incremento de precios resulta contundente. El valor promedio del steak en Estados Unidos pasó de US$8,38 por libra hace cinco años a más de US$12,70 en mayo de 2026, generando preocupación política en plena antesala de las elecciones legislativas de medio término.

La decisión de suspender temporalmente los aranceles beneficia especialmente a los grandes exportadores mundiales, entre ellos Brasil, Argentina, Australia y Canadá. En el caso sudamericano, el impacto podría ser considerable.

Brasil aparece como el principal ganador potencial. Solo durante el primer trimestre de 2026, las exportaciones brasileñas hacia Estados Unidos rozaron las 400 millones de libras y continúan creciendo de manera acelerada.

Argentina también podría ampliar significativamente su participación. En febrero, Trump ya había firmado una proclamación para incrementar en 80.000 toneladas la cuota de carne argentina con bajos aranceles, principalmente cortes magros destinados a la industria de hamburguesas.

Para el complejo ganadero argentino, el nuevo escenario representa una posibilidad concreta de incrementar el ingreso de divisas en un contexto donde el gobierno nacional apuesta a fortalecer las exportaciones agroindustriales como motor económico.

La caída histórica del rodeo bovino estadounidense empuja mayores importaciones y fortalece la demanda internacional de carne. (Foto: SAGyP).

Más exportaciones y tensión sobre los precios

Sin embargo, la oportunidad internacional también genera interrogantes dentro del Mercosur. Analistas del sector advierten que un aumento sostenido de las exportaciones hacia Estados Unidos podría reducir la oferta regional de carne y sostener la presión alcista sobre los precios internos.

Si frigoríficos argentinos, brasileños y uruguayos priorizan el mercado estadounidense —que hoy paga valores elevados debido a la escasez local— podría producirse un reordenamiento del flujo global de proteína animal.

Además, la mayor demanda norteamericana podría intensificar la competencia con China, principal comprador de carne del Mercosur. El gigante asiático continúa absorbiendo grandes volúmenes de producción sudamericana y cualquier modificación en la dinámica comercial internacional repercute directamente sobre los precios globales.

En Argentina, el escenario genera expectativas positivas entre exportadores y frigoríficos exportadores, aunque también despierta preocupación sobre el posible impacto en el mercado doméstico.

La historia reciente muestra que cuando los valores internacionales suben y las exportaciones crecen, los precios internos de la hacienda y de la carne suelen acompañar esa tendencia. Por eso, algunos sectores observan con atención la evolución del consumo interno y el equilibrio entre abastecimiento local y ventas externas.

Mientras tanto, en Estados Unidos, la decisión de Trump provocó fuertes cuestionamientos de asociaciones ganaderas y representantes rurales, que consideran que el ingreso masivo de carne importada podría perjudicar a los productores locales.

Diversas entidades advirtieron que la flexibilización comercial podría desalentar la recomposición del rodeo bovino estadounidense y afectar especialmente a pequeños y medianos productores.

Pese a las críticas, la administración republicana considera que ampliar la oferta importada es una herramienta necesaria para moderar los precios minoristas y contener uno de los rubros más sensibles para el consumidor estadounidense.

Para Argentina, el momento aparece como una combinación excepcional entre precios internacionales altos, demanda creciente y apertura comercial. La incógnita será cuánto podrá aprovechar el país esta ventana de oportunidad y si el negocio exportador logrará expandirse sin tensionar el mercado interno.

En un mundo donde la seguridad alimentaria y el abastecimiento de proteínas vuelven a ocupar un lugar estratégico, la carne vacuna sudamericana gana protagonismo. Y en ese escenario, el Mercosur se prepara para jugar una partida clave.

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