El estado de la Ruta Nacional N° 3 vuelve a quedar en el centro de los reclamos. Antes de llegar a Garayalde, distintos sectores presentan un marcado deterioro, con irregularidades y daños en la calzada que obligan a los conductores a extremar las precauciones.
La situación adquiere relevancia debido a que se trata de la principal vía de comunicación terrestre de la Patagonia y de un corredor utilizado diariamente por vehículos particulares, colectivos y camiones vinculados a diferentes actividades productivas.
El deterioro también reaviva los cuestionamientos por la falta de inversión y mantenimiento de las rutas nacionales. En ese marco, las críticas apuntan a la política de recorte de la obra pública impulsada por el Gobierno de Javier Milei.
Desde distintos sectores de la Provincia se viene reclamando la necesidad de garantizar recursos para conservar las rutas nacionales, especialmente la Ruta 3, cuya importancia resulta estratégica para conectar las localidades y sostener el movimiento productivo de la región.
Extrema precaución para los automovilistas
El estado de la calzada no solo genera incomodidades y posibles daños materiales en los vehículos, sino que incrementa el riesgo de accidentes, principalmente ante maniobras imprevistas para evitar los sectores más deteriorados.
La situación vuelve a poner en foco un debate que se profundizó durante los últimos años: el impacto que la desinversión del Estado nacional en infraestructura puede tener sobre las rutas que requieren mantenimiento permanente.
Para Chubut, la Ruta Nacional N° 3 no es una vía secundaria: constituye uno de los principales corredores de conexión de la provincia. Por eso, el deterioro registrado vuelve a encender una señal de alarma y refuerza el reclamo para que Nación garantice las obras y tareas de mantenimiento necesarias.
